Esa mujer: fiesta sónica y alternativa de Garbage en Obras

Por: Nicolás G. Recoaro

Nueva visita de la banda de Shirley Manson. Clásicos de clásicos de los años noventa, feminismo y baile en éxtasis.

En el principio está David Lynch. Como prólogo en Obras suena “Laura Palmer’s Theme”. El homenaje a la heroína de Twin Peaks anticipa la salida al ruedo de la batalladora Shirley Manson y sus cuatro fieles escuderos. La tercera visita de Garbage a estas pampas no será la vencida. Poco antes de que las agujas marquen las 9:30, desatan su fiesta sónica en el templo del rock.

A nueve años de su última presentación en Buenos Aires -épico Luna Park estallado en 2016-, la banda nacida y criada en los años noventa repite la exitosa fórmula alternativa de melodías sónicas perfectas, canciones para mover los piecitos y el carisma absoluto de la Manson dirigiendo la batuta.

Foto: Prensa HCDN

Como soporte la rompió Barbi Recanati, amiga de fierro de la ahora blonda Shirley. Son compañeras de barricadas en las luchas feministas y del arte que da pelea contra el fascismo. El lazo es tan fuerte, que una frase de Recanati inspiró el título del disco de Garbage No Gods, No Masters, editado en 2021.

Los Garbage sueltan amarras con el potente tridente de “Queer”, “Fix Me Now” y “Empty”. Colorido vestido victoriano, oscuro delineador estiradísimo y la blonda melena evitista en rodete al viento. Luche y vuelve. Manson es una frontwoman que concentra el espectáculo con su caudal vocal digno de un tsunami. Antes de encarar “Sex Is Not The Enemy”, agita a la tribuna con loas a las luchas de las mujeres argentinas frente a los antiderechos.

Equipo de los sueños, Garbage forma esta bella noche del verano que agoniza con Nicole Fiorentino acariciando las cuatro cuerdas del bajo y el baterista y productor Butch Vig -craneo candente del Nevermind de Nirvana- dándole duro y parejo a los bombos, platillos y otros tachos eléctricos. En las guitarras, como siempre Steve Marker y Duke Erikson, perpetuamente listos para nutrir esa masa sideral que envuelve las canciones de un equipo que tiene más de 30 años sobre los escenarios.

Pasan “Wicked Days” -con destellos de “Personal Jesus” de los Depeche Mode-, «Wolves» dedicada a la amiga Recanati y «Special». Entre tema y tema, la Manson toma agua para hidratar su garganta poderosa. También algunas gotas de whisky, no olvidemos, Shirley es escocesa. Salud.  

Con “Stupid Girl”, “Only Happy When It Rain” y «Milk», clásicos de clásico de la edad de oro MTV alternativa, la hinchada entra en trance noventoso. Piden más.

Los Garbage tiran más nafta al fuego con “I Think I’m Paranoid”, Cherry Lips” con su apoyo a la comunidad trans+ y el cierre con dos bises bailables al palo: “No Horses” y “When I Grow Up”. Esa mujer deja el estadio en éxtasis. Sherley Manson lo hizo de nuevo.

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