El frigorífico, las universidades y el efecto cascada

Por: Gustavo Sarmiento

Postales de la semana en el territorio, que demuestran que vivir se volvió sobrevivir. Del otro lado del espejo, se acumulan casos sospechosos de corrupción del Gobierno que venía a combatir a la casta. Hay plata, pero se la llevan pocos.

Pasó la cascada de Manuel Adorni, el hantavirus que salió de Argentina al mundo, un nuevo viaje de Milei a Estados Unidos (el presidente acumula más de $4.700 millones en gastos en viajes a destinos internacionales en sus dos años y medio de mandato). Pero la postal de la semana fue otra, que reflejó lo que pasa en el territorio, alejado de “la macro” y de los discursos “libertarios”: más de 6 cuadras de fila en Moreno para conseguir un empleo en un frigorífico. Mil personas bajo la lluvia con su currículum en mano, ansiando uno de los puestos ofrecidos. ¿El sueldo? Entre un millón y millón y medio.

Las historias daban cuenta de la crisis que hoy vive la mayoría de los hogares argentinos. “Me echaron hace 6 meses de una empresa de plásticos”, dijo Mariana, que venía del noroeste del Gran Buenos Aires. “Era empleada en un negocio de ropas, cerró”, relató Iara, de Morón. “Me echaron de un supermercado porque decían que la gente ya no compra. Me puse un Uber pero tampoco rinde, estamos todos en la misma”, reflexionó Jorge, de la zona de Paso del Rey.

Es una postal de la realidad de “la calle” que desconoce la mayoría del Gobierno, o no les interesa. Miles y miles de personas angustiadas, cansadas, resignadas, que cada vez viajan menos en transporte porque cada vez es más tortuoso y caro; que ahora hacen cuentas para ver cómo afrontarán el invierno con los aumentos del gas; alquileres de dos ambientes que ya se acercan a los 800 mil pesos; los que tienen auto ven que llenar el tanque cuesta más de 120 mil.

Sobrevivir con un solo trabajo es una fantasía de un país extinto, y la mayoría vive cada mes con calculadora en mano. Igual que las universidades, que en estos 30 meses de gobierno de La Libertad Avanza tuvieron un ajuste superior al 45% y los salarios de la educación superior acumularon un retroceso del 33,7%. Es uno de los problemas de la época: haya más o menos inflación, los sueldos directamente no aumentan.

En las universidades el ahogo presupuestario se refleja en hechos concretos: van menos alumnos a las clases, se pierde un docente cada dos días, otros deben apelar a sumar trabajos en plataformas como Uber o PedidosYa (profesionales con años de formación) cada vez se ven más casos de alumnos descompuestos por no comer; no hay plata para equipamiento. “Pareciera que el objetivo del Gobierno es vaciar poco a poco las universidades y, lamentablemente, en alguna medida lo está logrando”, cuenta Luna Urizar, estudiante de la Universidad Nacional de San Martín en una nota publicada en este número como previa a la Marcha Federal del martes.

El Gobierno dice que no hay plata. Y que pagarle a las universidades generaría entrar en déficit. La misma razón por la cual dejó de pagar a prestadores de PAMI, lo que hizo caer servicios; la misma razón por la cual dejó de pagar subsidios a las empresas de transporte, lo que hizo quitar frecuencias y formaciones. Siempre los que terminan perjudicados, en silencio, fuera de los focos mediáticos, son los que deben transitar el día a día luchando por llegar a fin de mes. Historias, sufrimientos, los invisibles.

Del otro lado del espejo, el jefe de gabinete del gobierno moralista que venía a luchar contra la casta acumula gastos y deudas por más de US$800.000 desde que es funcionario. Días atrás se había ido Carlos Frugoni, el funcionario de Infraestructura que reconoció tener propiedades sin declarar en Miami. Y el viernes imputaron a Demian Reidel por los gastos injustificables con las tarjetas corporativas de Nucleoeléctrica SA. Antes fue Libra, después fue ANDIS. Y la pregunta que cada vez resuena con mayor fuera: ¿Adorni es una pieza de un entramado más importante?

En paralelo al Adorni-gate, Karina Milei adoptó una figura de secretaria y jefa de gabinete. Y viajó a San Juan. Eligió mostrarse con el sector minero. Uno de los únicos cuatro beneficiados del modelo, junto al agro y al energético y al financiero. Los que menos empleo generan. La inversión extranjera no llega y se fueron 876 millones de divisas: récord de salida de dólares. El nivel más alto en más de 15 años. Plata hay. Pero se la llevan pocos.

Mientras tanto, el tiempo se agota. Un lema de la marcha del martes es “La universidad NO PUEDE ESPERAR MÁS”. Habla de las facultades pero podría hablar de la vida tuya, de la nuestra. De la de aquellos que optaron estar horas bajo la lluvia buscando el milagro de obtener un empleo de un millón de pesos en un frigorífico de Moreno. Cada día es un golpe más a la calidad de vida y bienestar de gran parte de la sociedad. Como un efecto cascada.

Foto: Pedro Perez

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