Con su vuelta al equipo después de siete meses, reconfiguró el fútbol de Boca.

Y, ante todo, de ser ese Gago que juega de 5. «¿De qué va a jugar? De 5. Así lo vendieron al Real Madrid», dijo Guillermo Barros Schelotto en su primera conferencia de prensa como entrenador de Boca. Este campeonato, al inicio sin Gago, Guillermo recurrió a los dos mediocampistas centrales delante de los cuatro defensores, más allá de las opciones de diferentes colores para jugar con un solo volante central. Hasta que volvió Gago. Y se acabó. «El ‘doble cinco’ es una mentira –dijo alguna vez César Menotti–. El ‘doble cinco’ es el producto del miedo. Porque no es ‘doble cinco’. Es más volantes de marca y menos de juego». Boca comenzó la temporada con nueve mediocampistas de similares características, una plaga interna que deshilachó al plantel arriba y abajo. Lo que Gago hizo, sobre todo, fue darle un sentido de juego al equipo. Guillermo había trabajado, de entrada, en ganar confianza a partir de la seguridad defensiva. Y antes de Gago, y por fuera de los resultados, no aparecía ni esa idea: era un equipo que no salía a la superficie.
La primera rotura del tendón de Aquiles fue en septiembre de 2015, por el Superclásico de la Copa Sudamericana. La segunda, en abril de 2016, también ante River, por el torneo y en La Boca. En su regreso, ahora, Gago se parece al pibe que destelló en Primera con el Boca multicampeón de Alfio Basile. Al que vendieron al Real Madrid. Hoy chocará de frente con Leonardo Ponzio, hostil a la hora de la marca, peón para cortar el puente con Tevez. En la pulseada también entrará el nivel de fastidio que le provoque. En dos partidos, por lo pronto, contagió a los compañeros a tal punto que sacó al equipo de la intrascendencia. «El 5 es Gago. Cuando lo veo jugar de 5 sólo creo que es su posición natural. Con las condiciones que tiene puede jugar de lo que quiera. Pero a mí me encanta verlo jugar de 5 sólo. Se hace el eje del juego, siempre anticipa, tiene una visión fantástica», dice Fernando Redondo, aquel 5 al que Gago imitaba. Ya no copia a nadie. A los 30 años, Gago entra y juega. De 5 y muy bien.
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