La emisora había hecho una radio abierta durante una protesta de trabajadores que reclamaba contra el vaciamiento del hospital. Gremios y medios denuncian censura y persecución política a su fundadora y directora, Julia Mengolini.

Lejos de una performance mediática gratuita, el objetivo era visibilizar el desfinanciamiento crónico del Garrahan, el modelo de hospital autárquico que recibe el 80% de sus fondos del Estado nacional y el resto de la Ciudad de Buenos Aires -cuyo presupuesto no ha crecido desde 2023, según denuncias de gremios y profesionales-. Futurök forma parte de un grupo de medios alternativos y comunitarios que han cubierto estas movilizaciones para acompañar la lucha por recomposiciones salariales, condiciones dignas y contra la precarización de la salud pública en Argentina.
Las autoridades del Garrahan, evidentemente condicionadas por el Ejecutivo, alegaron que el streaming desde la puerta del edificio “afectaba el ambiente clínico” y “podía alterar la cotidianidad de pacientes y familias”, impulsando “un aumento innecesario del estrés”. Sin embargo, trabajadores del hospital -e incluso otros medios presentes- desmintieron esta versión: la transmisión se realizó exclusivamente desde el exterior, sin acceso a áreas sensibles y sin contacto físico con ninguna persona hospitalizada. La acusación se interpretó como un intento de censura encubierta y un mecanismo para neutralizar la cobertura de una crítica fundamentada hacia el ajuste estatal. Incluso, otros programas, como el de Ernesto Tenembaum de Radio con Vos transmitieron sin problemas.
Los gremios del Garrahan, ATE y profesionales de la salud denuncian que el gobierno liderado por Javier Milei impulsa un vaciamiento institucional. Las renuncias masivas -más de 200 en todos los sectores- y los sueldos que no cubren la canasta familiar profundizan una crisis estructural. Cuando las autoridades locales del hospital promovieron un bono excepcional para el personal, el Ministro de Salud exigió su renuncia y lo calificó de irresponsable desde lo fiscal.
En este escenario, Julia Mengolini, directora y cofundadora de Futurock, fue señalada como blanco de hostigamiento oficial. Fuertemente identificada con una línea periodística crítica, feminista y contrahegemónica, su figura fue objeto de una campaña de desgaste político, en la misma línea que otras voces independientes que se han solidarizado con el reclamo sanitario.
La carta que el Hospital Garrahan envió a Futuröck no solo revela descoordinación, sino un mecanismo que busca frenar la visibilidad pública sobre un conflicto real: la postergación de la salud pública, el recorte presupuestario y la precarización del trabajo médico. El medio denunció que la acusación de riesgo sanitario carece de fundamento técnico y realiza una cobertura legítima y responsable desde el exterior del edificio. En definitiva, la polémica visibiliza una tensión entre el poder político, los tradicionales mecanismos de ajuste y la prensa independiente que denuncia aquello que no se quiere ver.
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