El actor y dramaturgo salta de Netflix al teatro con una propuesta ácida y vital. Las amistades en un verano de asado, epidemia y goce desenfrenado.

A propósito de la inspiración para esta obra, Cuevas señala: “Aún bajo el influjo de la pandemia del COVID-19, estaba pensando en ideas para escribir una nueva obra de teatro. Navegando por internet, y por algoritmo, me empezaron a salir videos con las epidemias más conocidas: la peste negra, la gripe española. Luego aparecieron epidemias más raras y bizarras como la epidemia de la risa y la epidemia del baile. Desde el comienzo supe que quería contar esta historia, pero en otro contexto e imaginario. No quise hacerlo en la misma línea temporal en que ocurrió. Me parecía más interesante narrarla desde un ahora actual. Entonces me alejé de aquel 1518 en Francia y la situé en un verano en Argentina en 2024”.
Según Hernán, la idea de Jarana es “hablar sobre los vínculos. El argentino es muy sensible a la hora de conformarlos, de formar su familia, de elegir amigos, y es proclive a las juntadas. Yo quería poner en escena qué pasa cuando, en medio de algo tan jocoso como el ocio con amigos, sucede algo al límite de la vida y la muerte, relacionado con el goce extremo. El argentino suele vivir al límite, en una especie de Armagedón. Entonces quise tensar los vínculos entre viejos amigos a través de una epidemia de baile que se desata en pleno asado. Es una comedia trágica. El argentino es una comedia trágica”.
Sobre el ser argentino, declara: “Yo creo que hay algo que se perdió, pero que está presente. Más allá del tiempo contractual que vivimos, donde todo es odio y bronca, está bueno volver a esa vibra que tenemos y que tiene que ver con la solidaridad, la amistad y el toqueteo. No creo que el argentino sea lo que se pretende mostrar desde los discursos oficiales. Ser argentino en el mundo es sinónimo de bonachón, copado, un poco chanta, risueño. Una mezcla de desvergonzado y vulnerable. Hoy eso está escondido, pero ya va a salir. Lo que pasa es que la gente tiene miedo a ser rara. Y hoy ser ‘normal’ pareciera vinculado con los discursos de odio”.
Respecto de la segunda temporada de División Palermo, describe: “Nos fuimos más al pasto (risas). El grupo de guionistas jugó fuerte. Hace cinco semanas que se estrenó y seguimos en el top ten de lo más visto de Netflix. La primera temporada no tuvo tanta difusión y había miedo porque era un tema nuevo. Era hacer comedia con temas tabú”.
Consultado sobre los límites del humor responde: “El humor no tiene límites, el límite no tiene humor. Una cosa es el humor y otra la burla. Cuando hacemos humor podemos reírnos todos, de cualquier cosa. Esperando la carroza, La Nona, Relatos salvajes, Tiempo de valientes son ejemplos. Se cree que los temas tabú tienen que ser solemnizados y tratados con victimización. Cuando hacés comedia, el mensaje es más simple y contundente. No necesitás un libro de filosofía para entenderlo. Se puede hacer comedia con Hitler en Jojo Rabbit o con el Ku Klux Klan en El infiltrado del Kkklan. El humor tiene un hermoso poder. La diferencia es cuando hay burla, discriminación, odio, incitación a la violencia, denigración”.
Sobre experiencias personales de discriminación, Hernán dice: “Yo no percibí discriminación durante mi infancia ni mi adolescencia. El primer papel de mi vida fue protagonizar a un ciempiés en primer grado. Ahí te das cuenta de que la discriminación es problema de los otros. Recién a los 19 entendí que la gente me miraba de forma despectiva, rara o con lástima”.
Consultado sobre la importancia política de División Palermo, Cuevas declara: “Cuando afloran discursos de odio contra las minorías y se dividen tanto las aguas es porque algo no funciona bien. División Palermo es humor social. Muestra a personas que creen estar en veredas opuestas y en realidad todos estamos del mismo lado. Lo que nos diferencia es la desinformación. No creo que haya mucha gente contenta mirando cómo le tiran gas pimienta a un jubilado en la cara. Hay más gente buena que mala, pero la mala tiene más prensa. Lo más importante de un hecho artístico político es encontrarnos con el otro y empatizar desde lo humano”. «
Jarana o la epidemia del baile. Dramaturgia y dirección: Hernán Cuevas. Con Juan Ignacio Barea, Ananda LI Bredice, Valentina Brishantina, Jesús Catalino, Guadalupe Cuevas, Hernán Cuevas, Gerardo Gerez, Marcelo Martín, Andreina Petriella, Valeria Stilman. Jueves a las 21 en Área 623, Pasco 623, CABA.
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