La golpearon e intentaron violarla en grupo. Al defenderse, le clavó un cuchillo a un agresor y ahora está presa por homicidio.

Higui volvía de visitar familiares en el barrio Lomas de Mariló, en Bella Vista, aquella noche de octubre en que celebraba el Día de la Madre. Apenas salió rumbo a su casa fue atacada por dos hombres que conocía en uno de los pasillos. Ellos estaban en grupo junto a ocho más.
«Dale tortillera vení acá, sos una puta, te vas a sentir mujer. Te vamos a empalar lesbiana de mierda», le gritaron los abusadores que sabían su preferencia sexual. La rodearon y le pegaron varios golpes de puño, la tiraron al piso y comenzaron a darle patadas. Uno de ellos se le tiró encima, le bajó los pantalones y le rompió el bóxer. Fue en ese momento que Higui sacó un cuchillo y le dio un puntazo contundente en el tórax que acabó con su vida.
La mujer quedó en el piso, inconsciente, producto de los golpes. Volvió a tomar conciencia cuando los policías, que fueron alertados por los vecinos, le alumbraron la cara con una linterna. Fue trasladada a la comisaría 2ª de San Miguel, adonde recibió nuevos agravios. «¿Quién te va a querer tocar o violar a vos, si sos horrible, das asco?», fue uno de los comentarios que soportó.
«La causa está llena de irregularidades. El caso de Higui no es un hecho aislado, sino que refleja una problemática que es histórica en nuestra sociedad. No es casualidad que ocurra un femicidio cada 18 horas. Esta y todas las violencias las atribuimos a la falta de políticas públicas. Ella está presa por ser mujer, lesbiana y pobre. Fue atacada por diez tipos en una sociedad heteropatriarcal en la cual no se permite que una mujer decida estar con otra», explica a Tiempo Carolina Abregú, del colectivo Defensorías de Género. «La abogada de Higui es la doctora Hermida Leyenda, quien es especialista en género, criminología y diversidad, ella misma denunció los graves errores que hay en la instrucción de la causa. Ahora está pidiendo que declaren los testigos. Queremos que sea beneficiada con prisión domiciliaria», añade Abregú.
Higui fue violada por su padrastro cuando era niña y hoy vive esta pesadilla. La causa está en manos de la fiscalía Nº 25 de Malvinas Argentinas, mientras ella está detenida en el calabozo de un destacamento en San Martín.
«Nos interesa comparar este caso con los de legítima defensa, donde varios hombres se defendieron en otro tipo de circunstancias y han matado asus atacantes. Pero ella no goza de los mismos beneficios porque es mujer, humilde y rompe con los mandatos clásicos de nuestra sociedad», concluye Abregú. «
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