La epopeya de «La hora de los hornos» en un libro que retrata el pasado miradando el presente

Por: Juan Pablo Cinelli

El periodista Felipe Celesia revela el proceso creativo atravesado por Pino Solanas y Octavio Getino y utiliza al mitico documental para trazar el retrato más fiel de una época convulsa.

La cronología del cine argentino está llena de grandes títulos y momentos memorables. Dado el contexto actual, en el que la industria cinematográfica es atacada como nunca antes, no está mal rescatar la historia detrás de La hora de los hornos, emblema de documental político en todo el mundo y ópera prima de Fernando “Pino” Solanas y Octavio Getino. De eso se encargó el periodista Felipe Celesia en el libro que lleva el mismo título de la película y fue publicado por editorial Paidós.

Como aquella, el trabajo de Celesia funciona como retrato de una época convulsa y lo deja claro desde el subtítulo: Arqueología de un país que ya no existe. Si Solanas y Getino condensan las turbulencias de la Argentina de la proscripción, bregando por una política y un cine de liberación, el autor del libro no solo registra el proceso creativo que implicó la realización del documental, sino que amplía ese panorama moviéndose hacia adelante y hacia atrás sobre la linea temporal.

Más allá y más acá de La hora de los hornos

Tal vez por eso el libro deja claro que el documental empezó a gestarse mucho antes y que su origen está vinculado con las convicciones políticas de sus directores. Dicha certeza queda plasmada en el raconto que el autor del libro hace en los capitulos iniciales, narrando los años de formación de ambos directores. Ahí se muestran sus primeros pasos en la política y su acercamiento al cine, en el caso de Getino proveniente del mundo de las luchas sindicales y en el de Pino, desde la publicidad. “Solanas solía decir que esa película era su documento de identidad, así que por supuesto puede leerse su ópera prima como parte fundante de su identidad política”, coincide Celesia.

“Cuando empezaron a pensar la película, en el 64 o 65, ninguno de los dos era peronista: Solanas venía del comunismo y Getino del trotskismo, y terminan haciendo el primer filme que reivindica abiertamente el gobierno de Perón”, agrega, evidenciando la deriva ideológica de ambos cineastas. “Su transición al peronismo la hicieron con la película. En ese momento, ser peronista era algo entre extraño y repudiable para amplios sectores de la Argentina. Es decir, había que tener coraje y compromiso para decirse peronista y más en una obra que perduraría. Por eso me parece que hay algo de paso a la adultez, de coming of age, de novela de aprendizaje en aquella epopeya de filmar un documental que los transformó”.

Una proyección clandestina de La hora de los hornos a finales de los 60 (Archivo Nemesio Juárez).

La base del libro esta construida sobre una serie de documentos privados, como cartas, diarios personales o cuadernos de notas, que Celesia utiliza de forma virtuosa. “Decidirme a hacer el libro no fue fácil. Sabía que la mayoría de los protagonistas, empezando por los directores, estaban muertos y no había nada en los archivos públicos que me pudiera ayudar”, comenta. “Pero arranqué con la esperanza de que apareciera algún reservorio, algún registro de aquella experiencia tan central para el cine argentino. Por suerte no me equivoqué y entre los papeles de Solanas, que me abrieron sus hijos Victoria y Juan y su viuda Ângela, apareció un material valiosísimo”, revela el autor, confirmando el alma documentalista del director.

“Pino era un grafómano y su proceso creativo lo conducía a través de la escritura. Aparecieron sus diarios manuscritos, las notas del guion, rodaje y montaje y todo el intenso intercambio epistolar que tuvo con Getino. Ese material me permitió vertebrar el libro narrativamente y precisar una biografía inédita y muy rica del documental”.

En alguna de esas notas que el libro reproduce, el joven Pino se muestra sorprendido por la “debilidad ideológica de nuestra masa”.  Una observación que amplía varias páginas más adelante: “La masa apoya a quienes les resuelvan las necesidades elementales y les hablen de igual a igual”. Descubrir los ecos de aquellas frases en el presente permite concluir que eso que Solanas llama “nuestra masa”, el pueblo, casi 60 años después no solo sigue siendo ideológicamente muy débil, sino que ante los mismos impulsos reacciona de la misma forma.

Felipe Celesia, autor del libro (Foto: Alejandra López – Gentileza Editorial Paidós).

“Bueno, ahora no hay ‘debilidad ideológica’ en la masa sino ‘capitulación ideológica’, lograda en base a un amplio espectro de estupidez, ignorancia, desinformación y pensamiento mágico, ecualizado con cierto progresismo que se echa la culpa por la aparición de la ultraderecha”, reflexiona Celesia. “Imposible saber cómo reaccionarían Solanas y Getino, pero estimo que tendrían que procesar mucha frustración y moderar sus expectativas sobre la evolución de la conciencia en el pueblo”.

El libro de Celesia describe muy bien el ambiente de peligro que rodeaba al cine como lenguaje expresivo, capaz de transmitir ideas incómodas para el poder. Curiosamente, en la actualidad el cine se encuentra bajo un proceso similar, aunque el contexto político y las herramientas utilizadas para silenciarlo son otras.

Octavio Getino dictando una clase en la Escuela de cine de Santa Fe (Archivo familia Getino).

“La primera evidencia que aparece al comparar los ’60 de Onganía con el presente es que el cine como expresión artística es indestructible, sin importar la censura o el desfinanciamiento. Pero cuando revisamos la línea histórica del cine como industria vemos que no siempre se produjo igual y que hay retrocesos”, sostiene el autor. “El parate del cine hoy es tristísimo. En el mundo del documental se fundieron casi todas las productoras y los realizadores están haciendo cualquier cosa para sobrevivir. También sorprende la pasividad, la falta de reacción en la comunidad del cine. Creo que la lección que deja la epopeya de La hora de los hornos es que hay que filmar como sea y organizarse contra los ataques”.

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