El ministro de Desarrollo Agrario bonaerense describe cómo las políticas anarcocapitalistas interfieren con el desarrollo productivo de la provincia. "Se trata de atacar la ciencia y la tecnología", dice.

“Desde el inicio de la gestión de Miei hay un proceso de desfinanciamiento, de vaciamiento del INTA muy fuerte. El presupuesto para el organismo de 2025 fue un 36% más bajo que el del 23 en términos reales. Este año la diferencia será del 47 por ciento. Esto impacta en los salarios, perdiendo muchísimo frente a la inflación, en la reducción del personal y fundamentalmente en la falta de financiamiento para los distintos proyectos de investigación”, analiza.
El INTA ya perdió cerca de 1000 trabajadores de los casi 6000 que había a fines de 2023. Ahora, el gobierno redobló la apuesta y abrió otra tanda de retiros voluntarios. “Es una reducción importante de personal profesional y técnico que lleva años formar. Al mismo tiempo, hay un proceso de desprenderse de sus tierras con el objetivo de venderlas y hacer un gran negocio. Estamos hablando de unas 42.000 hectáreas, con el antecedente del edificio de Cerviño que cuando se puso en venta se dijo que el 70% iba a sumar recursos para el INTA, pero finalmente no recibió nada”.
–Desde la Provincia pidieron el traspaso de esos predios…
–Una porción de esas tierras se están pasando a la Agencia de Bienes del Estado (AABE), indicando que no tienen una utilización por parte del INTA con el objetivo claro de venderlas. La Provincia solicitó esas tierras para sostener proyectos, ensayos, investigaciones y módulos productivos que hoy funcionan allí. Hay un verdadero proceso de demolición del INTA, que es fundamental para el desarrollo científico y tecnológico y para las innovaciones claves del sector productivo.
–¿A qué se debe?
–Con este último retiro voluntario queda claro que recursos hay, en realidad se trata de atacar la ciencia y la tecnología. Tienen en mente un modelo absolutamente reprimarizador que prescinde de la importancia de la innovación tecnológica y de la soberanía en materia tecnológica. Tiene que ver con una mirada general de desprecio y de destrucción.
–¿En qué instancia está ese pedido de traslado?
–Fue recibido y todavía no tenemos una respuesta. Al gobierno nacional no le interesa la ciencia, la investigación, no está pensando en eso. Tenemos pocas expectativas respecto a qué van a decirnos, pero me parece que es necesario marcarlo. Esta misma semana hubo un recorte presupuestario para la educación, la universidad, la ciencia y la tecnología y en ese marco, hicieron un nuevo recorte de cinco mil millones de pesos para el INTA.
–¿La Provincia puede hacerse cargo de estos desarrollos?
–Hay antecedentes. Tenemos un sistema de 16 chacras experimentales en las cuales desarrollamos ciencia y tecnología. Venimos fortaleciendo la investigación en relación al sector productivo. Tenemos convenios, por ejemplo, con universidades de China para la generación de un centro de investigación en mejoramiento genético en forrajeras, junto con la Facultad de Agronomía de la UBA.
–¿Este desfinanciamiento afecta a la producción?
–Va de la mano. Es un ajuste muy fuerte en el sector público, pero también en relación al sector privado. Vinieron a destruir al Estado, pero están destruyendo el entramado productivo de la Argentina, con una caída fenomenal en la industria, en la construcción. El sector privado registrado tuvo una caída salarial cercana al 9% respecto de 2023. En los términos de Milei, le está robando a cada trabajador más de un sueldo al año.
–Esto repercute en la baja del consumo de alimentos…
–Estamos en niveles récord de baja en el consumo de carne vacuna. También hay caídas muy fuertes en el consumo de lácteos y de alimentos en general, incluso de yerba mate. Hay una caída muy fuerte del poder adquisitivo de trabajadores, jubilados y de la enorme mayoría de la población. Cuando no hay demanda, la inversión cae como un piano. Las empresas extranjeras prefieren desinvertir antes que invertir.
–¿Cuál es la situación de los tambos?
–En los últimos dos años dejaron de producir más de mil tambos en el país. Eso representa más del 10% de los tambos que había. En la provincia de Buenos Aires la caída fue del 8%. Las consecuencias son tremendas para el sector. La industria láctea atraviesa una situación muy complicada. Hay empresas grandes, medianas y chicas que cerraron o están en una situación crítica, originada en la caída del consumo.
–¿Es generalizado?
–Las economías regionales, como la vitivinicultura, están atravesando una situación crítica. En los últimos dos años dejaron de producir más de 2000 viñedos. Las tasas de interés son imposibles para la producción y en algunos sectores impacta muy fuerte la importación de productos. El tipo de cambio es muy hostil para la exportación.
–El gobierno nacional es enemigo del tercer sector. ¿Qué pasa en la Provincia?
–Creemos que las cooperativas cumplen un rol fundamental y estructurante en el sector agropecuario y agroalimentario. Nosotros planteamos una producción con productores. La cooperativa suele ser un instrumento muy útil para sostener e impulsar la actividad de pequeños y medianos productores, por eso impulsamos financiamiento, acompañamiento técnico y herramientas específicas para cooperativas. Promovemos la vinculación entre cooperativas para comercialización y provisión entre ellas. Creamos una incubadora que generó 100 nuevas cooperativas agroalimentarias en la provincia.
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