El cantautor catalán recibió el Premio de Honor de la Academia de la Música de su país. Brindó un discurso atravesado por el humor y la emoción. “Gracias a ustedes he podido tener una vida maravillosa”, aseguró.

Con su clásico humor, Serrat, de 82 años, definió el reconocimiento como “un premio a la supervivencia”, y bromeó con que hubiera preferido recibir “el revelación”. Pero rápidamente el tono se volvió más reflexivo y emotivo. “Menos mal que me han dado este premio este año, porque el que viene quién sabe dónde estaremos con este mundo absolutamente demente, cretino y desalmado que se está instaurando a nuestro alrededor”, dijo ante un auditorio colmado de músicos y figuras de la cultura española.
El autor de “Mediterráneo”, “Penélope” y “Lucía” recordó sus orígenes familiares y reivindicó el vínculo cotidiano con la música que atravesó su infancia. “Soy hijo de obreros y nieto de campesinos. Pero eso sí, era gente que cantaba”, expresó. Luego evocó escenas domésticas junto a su madre, cantando mientras hacían las camas o separaban lentejas en la cocina familiar del barrio barcelonés del Poble-sec.
Serrat también habló sobre el privilegio de haber podido elegir el momento de despedirse de los escenarios tras casi seis décadas de carrera. “Gracias a ustedes he podido tener una vida maravillosa que jamás me hubiera imaginado cuando tenía 20 años”, afirmó. “En ningún momento, cuando empecé a tocar y escribir canciones, pensé que a estas alturas me iba a encontrar en una situación como esta, con 60 años de oficio y pudiendo decidir el momento en el que dejase los escenarios para usar esa cosa tan preciada que es estar vivo”.
La presidenta de la Academia de la Música, Sole Giménez, fue la encargada de entregarle el premio y definió a Serrat como “la palabra hecha canción, la conciencia hecha arte y la belleza unida al compromiso”. Además, destacó que su obra “forma parte de la memoria emocional del país”.
Desde los años 60, Serrat se convirtió en una de las figuras fundamentales de la canción iberoamericana, no sólo por su repertorio propio sino también por haber musicalizado a poetas esenciales como Antonio Machado y Miguel Hernández. Su disco Mediterráneo, publicado en 1971, permanece como una de las obras más influyentes de la música en español.
Rosalía fue la gran ganadora de la tercera edición de los Premios de la Academia de la Música de España al quedarse con los ocho galardones a los que estaba nominada gracias a su disco Lux, incluido Artista del Año, Álbum del Año y Canción del Año por “La Perla”. Sin embargo, la cantante no asistió a la ceremonia ni envió representantes para recibir la mayoría de los premios, una ausencia que terminó desluciendo parte de la gala. José María Barbat, presidente de Sony Music España, justificó la ausencia de la artista alegando que “su agenda es ingobernable”.
Por otra parte, Leiva se llevó cuatro galardones. Otros artistas destacados de la noche fueron Amaral, Luz Casal, Fito y Fitipaldis, Lia Kali y Salvador Sobral junto a Silvia Pérez Cruz. Uno de los momentos más celebrados de la velada fue el homenaje musical a Serrat, cuando Andrés Suárez, María Terremoto, Iván “Melon Lewis” y Antonio Serrano interpretaron algunas de sus canciones más emblemáticas.
Antes de despedirse, Serrat volvió a conmover con una reflexión sobre el paso del tiempo y la memoria: “Sé que a todos y a todo nos alcanza el olvido, pero espero que, si la naturaleza me lo permite, no olvidarme nunca de ustedes, al menos antes de que ustedes se olviden de mí”.
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