El cantautor publicó “Hola y Adiós”, un doble álbum grabado en Madrid que registra su recital final tras más de cinco décadas de carrera. Condensa la emoción de una despedida histórica que también tuvo un capítulo especial en Argentina.

Seis meses después, ese adiós adquiere forma definitiva con el lanzamiento de Hola y Adiós, un doble álbum en directo que recupera aquel concierto final y lo transforma en documento. Disponible en formato digital, CD y vinilo, el trabajo reúne 20 temas y casi dos horas de música que condensan el espíritu de una gira concebida como despedida y celebración.
“Este concierto en Madrid es el último de mi vida y, por tanto, el más importante. El que en unos años recordaré con más emoción”, dijo Sabina aquella noche desde el escenario. La frase, simple y contundente, resume el sentido de un proyecto que no solo registra un recital, sino que captura un momento irrepetible.
La gira Hola y Adiós había comenzado en febrero de 2025 con una serie de presentaciones en Latinoamérica, para luego continuar por España y distintos puntos de Europa. En cada parada, el cantautor ofreció un repertorio que funcionó como despedida de canciones que difícilmente vuelvan a sonar en vivo con su propia voz. Himnos como “Calle Melancolía”, “Y nos dieron las 10”, “Contigo” o “Princesa” se sucedieron en una lista que apeló tanto a la nostalgia como a la celebración.
En ese recorrido, Argentina ocupó un lugar central. Sabina se despidió de los escenarios locales con una serie de diez conciertos agotados en el Movistar Arena de Buenos Aires entre el 24 de marzo y el 18 de abril de 2025. Esas presentaciones no solo marcaron su adiós en el país, sino que volvieron a poner en evidencia el vínculo singular que construyó con el público argentino a lo largo de décadas. El propio músico definió a la Argentina como una segunda casa, un territorio afectivo donde sus canciones encontraron una resonancia particular.
El disco retoma ese trayecto y lo concentra en su última escala. Allí conviven clásicos como “Quién me ha robado el mes de abril”, “Por el bulevar de los sueños rotos” y “Peces de ciudad” con piezas más recientes como “Lo niego todo”. El resultado es un retrato fiel de un repertorio que, con el paso del tiempo, dejó de pertenecer únicamente a su autor para integrarse en la tradición musical en español.
La despedida no fue solo un gesto artístico, sino también una decisión personal: Sabina anunció su retiro de los escenarios, poniendo fin a su faceta de músico itinerante. Sin embargo, lejos de un cierre definitivo, Hola y Adiós funciona como una forma de permanencia. Las canciones, coreadas por generaciones, encuentran en este registro una nueva vida. El cierre de aquel concierto fue tan sobrio como significativo. “Este es el último concierto de mi vida. Gracias eternas”, dijo antes de abandonar el escenario.
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