Los primeros que declararon aludieron a los vínculos del dueño de la yerbatera con la dictadura. El empresario fue absuelto sin haber sido convocado a indagatoria.

El juicio comenzó el lunes y tiene un único imputado: el militar Héctor Torres Queirel, exintendente de facto y administrador de la estancia yerbatera María Aleida, donde fue secuestrado Peralta. Los jueces Víctor Alonso, Lucrecia Rojas de Badaró y Fermín Ceroleni llevaron el tribunal a la Casa del Bicentenario de Virasoro donde, rodeados por gendarmes, esta semana escucharon los relatos de una veintena de testigos. El martes continuarán en la capital provincial.
Cuando se produjo el golpe, la única comisaría correntina que fue intervenida por el Ejército fue la de Virasoro. Quedó a cargo del capitán Juan Carlos Sacco, que con 91 años zafó del juicio por enfermedad. Y en esa ciudad, ubicada a 300 kilómetros de Corrientes donde se encuentra la empresa productora y comercializadora de yerba mate y té, la dictadura desapareció a Peralta y Néri Pérez, y secuestró a otros 22 trabajadores.
Pero al igual que ocurrió en Jujuy con Blaquier y el Ingenio Ledesma, Adolfo Navajas Artaza fue sobreseído. Ni siquiera fue indagado por ese crimen de la dictadura cívico-militar. «Creo yo que en el juicio se pudo demostrar en la zona lo que hizo esta gente. Lo que queda claro es que la Yerba Mate Taragüí está manchada con sangre, con la de Neri Pérez y con la de Marcelo Peralta», remarcó Escobar que espera desde hace 41 años el juicio a Las Marías.
–¿Navajas Artaza es el gran ausente en este juicio?
–Yo quería declarar en el juicio hasta nombrarlo y preguntar por qué no estaba en el banquillo de los acusados. Y cuando me cortaron lo que estaba declarando, me dijeron que finalizaba el interrogatorio, y aunque pedí un minuto porque quería decir algo más el juez me dijo que no. Ahí se nota la imparcialidad. Y Navajas Artaza fue absuelto. Primero 19 jueces se inhibieron, pero es tan burdo, que lo absuelven sin siquiera haberlo llamado a declarar. Muestra una complicidad total de la Justicia con los poderosos.
–¿Qué es lo que no le dejaron decir?
–En el ’77, cuando a nosotros nos inventaron unas causas en el juzgado federal, fueron a declarar al juzgado Adolfo Navajas Artaza y su hermano Pablo, porque cada uno figura como administrador de distintas colectoras yerbateras que son de Las Marías. En mi causa, cuando declara Navajas Artaza dice que nosotros éramos agitadores sociales, malos trabajadores, de todo dijo. Por eso, insisto en que a la dictadura militar en la zona la sostenía logística y económicamente Navajas Artaza.
–Qué expectativas tiene con el juicio?
–De los 20 testigos que declaramos, todos relacionamos lo que nos pasó con los Navajas Artaza. Hay evidencia suficiente para volverlo a imputar. «
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