El show de la banda de Johnatan Davis se sostuvo en una energía constante que el público recibió con euforia. “Muchas gracias, Buenos Aires, son increíbles. Perdón por tardar tanto en volver". lanzó el cantante en una noche sin baches.

La previa del show empezó a levantar temperatura desde temprano con funk puro y duro: Stevie Wonder, Kool & The Gang, Rick James y, por supuesto, James Brown. Una marea de gente vestida de negro esperaba por Korn y, lejos de bailar el funk, se entretenía empujando contra las vallas que dividían el infame campo delantero del campo trasero. Ambas zonas estaban repletas, casi al máximo de su capacidad, al igual que las plateas.
Unos 10 minutos antes de las 21 se apagaron las luces y, mientras el telón negro aún cubría el escenario, comenzaron a sonar los primeros acordes de “Blind”. “Are you ready!!!”, esbozó el vocalista Jonathan Davis, como dándole la bienvenida al público a una batalla de empujones donde poco importaba si había un vencedor.
Siguieron con el potente beatbox de “Twist”, “Here to Stay” y “Got the Life”, haciendo vibrar el piso del Parque Sarmiento, colmado por una mezcla de generaciones: cincuentones a los que la disruptiva Korn les voló la cabeza en sus comienzos, muchos treintañeros que los descubrieron por las famosas cadenas de televisión y jóvenes que se sumaron en el último tiempo atraídos por el revival que vive la banda.
El recital continuó con “Clown”, canción en la que Jonathan le puso pausa a la noche y comenzó a manipular al público con pedidos de gritos y un “shut the fuck up” antes de cantar a capela. El público, entregado a su líder, obedeció sin chistar. “Did My Time” y el perturbador y lúgubre “Am I Going Crazy”, con el escenario a oscuras, dieron pie a que Davis se acomodara la gaita que da inicio a “Shoots & Ladders”, fundida en un medley con “One” de Metallica.
La potente “Coming Undone” llegó como esos oscuros pensamientos que no se van. Las guitarras hipnóticas de Munky y Head, junto con el pulso del baterista Luzier y la precisión de Ra Díaz, armaron la estructura perfecta para que Davis se moviera libremente.
Las luces se encendieron por primera vez en casi una hora de show para que la banda pudiera ver al público, que agradeció lo acontecido hasta el momento con el cántico que vuelve locos a los artistas foráneos: “…soy de Korn, es un sentimiento, no puedo parar”. Mientras Davis, con su clásico kilt negro, observaba sonriendo a la audiencia, lanzó: “Muchas gracias, Buenos Aires, son increíbles. Perdón por tardar tanto en volver… estamos trabajando en un nuevo disco… ¿quieren escuchar una canción nueva?”. Fue la introducción de “Reward the Scars”, su primera canción en cuatro años, compuesta para el videojuego Diablo IV: Lord of Hatred. A estas alturas el público deliraba: se habían olvidado de los 9 grados que acontecían en la fría noche porteña.
Le siguieron “Cold”, una épica versión de “Twisted Transistor”, donde hasta la gente de seguridad se puso a saltar. Y es que cuando hay una banda tan popular y que marcó tanto el sonido de dos décadas, es difícil no conectarse con uno de sus grandes éxitos. Después llegaron “Dirty”, una vehemente y densa versión de “Somebody Someone”, “Ball Tongue” y la incendiaria antiindustria musical “Y’All Want a Single”, que funcionó como anticipo de despedida.
El público argentino fue cambiando con los años sus costumbres, los cánticos y hasta la forma de vivir un recital, pero hay algo que sigue intacto desde hace décadas: si la banda se despide y las luces no se prenden, nadie se mueve de su lugar. Y sí, todavía quedaba energía para un poco más.
La frutilla del postre fue servida en porciones equitativas de nu metal: “4 U”, “Falling Away From Me” y “A.D.I.D.A.S”, antes del himno que marcó a una generación y que Korn deja para cerrar sus recitales. “Freak on a Leash” fue el desmadre final de un recital que se escuchó hasta Vicente López gracias al gran trabajo del equipo de sonido.
Después de más de nueve años sin presentarse en el país, la banda liderada por Jonathan Davis se reencontró con el público argentino en una noche cargada de clásicos y un recorrido por distintas etapas de su carrera.
“Volveremos pronto, lo prometemos. Que tengan buenas noches”, fue la frase final del vocalista Davis, que no necesita hablar tanto: todo lo dice con sus canciones y su forma de interpretar. Se puede esperar que Korn regrese al país pronto y con buenas expectativas, ya que atraviesan un gran momento. Desde Parque Sarmiento sacudieron una porción de CABA y otra del Conurbano en una noche para recordar.
Parque Sarmiento. 10 de mayo de 2026.
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