En las inmediaciones del estadio de Boca sorprendió la presencia de la Prefectura realizando un cacheo extra a los habituales. En Núñez, más de cinco mil hinchas despidieron a sus jugadores.

Ansiedad, nerviosismo, emoción. Sentimientos comunes que empezaron a calmarse, sólo por un rato, cuando los propios hinchas, ya dentro del estadio, comprobaron con sus propios ojos que el estado de la cancha era lo suficientemente bueno como para que se juegue el partido. La música de Rodrigo, un chori o un Paty, sirvieron para hacer más llevadera la espera.
Del otro lado de la pasión, en el Monumental, cinco mil riverplatenses realizaron el ya tradicional banderazo para despedir al equipo de Gallardo cada vez que juega de visitante en la Copa Libertadores. A las 13:45 partió el micro ante los controles desbordados, escoltados por motos y patrulleros de la Policía de la Ciudad que se abrieron camino entre el humo rojo y blanco de las bengalas y el ruido de los petardos.
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