El periodista disecciona en "Bukele, el rey desnudo" la construcción del autoritarismo salvadoreño: una crónica urgente, escrita desde el exilio, sobre cómo la democracia muere entre aplausos, fábula y propaganda.

Martínez conoce el mapa y el territorio de su país: ya documentó el horror de la migración y la genealogía de la violencia en obras maestras de la no ficción como Los migrantes que no importan y El niño de Hollywood, este último a cuatro manos con su hermano Juan José. En su delgado pero potente nuevo libro, vuelve a desplegar su prosa certera para desarmar la épica atroz del “todopoderoso” dictador. El libro ancla el quiebre democrático en 2024, con dos discursos que resumen el credo bukelista: la lógica del “conmigo o contra mí”.
Sobre ese momento fundacional, Martínez dispara: “Cuando la dictadura formalmente empezó, aquello de que la democracia muere entre aplausos se quedó corto: también hubo vuvuzelas y gritos de alegría y música y banderas agitadas y hasta disfraces festivos. Una dictadura, como verán al final, puede iniciarse también con una fábula mediocre y un juramento cuasi religioso”.
Martínez no solo narra, también analiza la puesta en escena del presidente civil en levita militar, esa coreografía donde la política se volvió espectáculo. El cronista describe el instante en que Bukele se proclama ganador en su reelección, ignorando la mesura: “La plaza salvadoreña no sabe que, en el México de los setenta, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) ganó con el 90 % de los votos. ¿Qué importa? Bukele acaba de decir lo que acaba de decir, que suenen las vuvuzelas. A veces, la ignorancia es festiva”.
Con el rigor de quien ha visto a su medio -el más atacado por el régimen- resistir denunciando pactos criminales con las maras y violaciones a los Derechos Humanos, Martínez expone el detrás de escena de la popularidad del dictador. En su libro revela cómo el régimen fagocitó el tejido social a una velocidad aterradora, denuncia el culto a la personalidad, su decadente retórica propagandística en las redes y la erosión de las instituciones democráticas en el país centroamericano.
De alguna manera, Bukele, el rey desnudo es una advertencia. La crónica de un país secuestrado, pero también el testimonio de una resistencia: la del periodismo que, aun desde el exilio, se niega a aplaudir la fábula. Un mapa de la deriva autoritaria de nuestro continente, que devela los nuevos rostros del espanto en América Latina.
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