La Homero Manzi: mucho más que un espacio cultural de contención en tiempos difíciles

Por: Guido Molinari

A días de cumplir su aniversario número 33, este lugar emblemático de Boedo en el que se editó “De la resistencia a la existencia”, presentará el documental de Tiempo Argentino hoy a las 19.30 y sus integrantes cuentan la historia de un hogar central para la cultura en uno de los barrios con más propuestas de la Ciudad.

Un espacio que nació en pleno comienzo de la década neoliberal como un merendero para ayudar a darle de comer a las personas del barrio, pero que en sus orígenes y su génesis ya tenía fines aún más profundos que garantizar un plato de comida en tiempos difíciles. Un hogar que es mucho más que una casa antigua de Boedo (en la avenida Belgrano 3540): es historia, militancia, recreación, alegría, contención y docencia. La Homero Manzi, un espacio cultural nacido en 1990 gracias al impulso de jóvenes organizados en un centro de estudiantes que buscaban resistir a las nuevas políticas del país, cumplirá este 25 de mayo sus primeros 33 años y lo celebra, entre otros encuentros, con la presentación, desde las 19.30, del documental de Tiempo Argentino “De la resistencia a la existencia” y una charla sobre el rol de los medios en la coyuntura política/económica. 

“Hemos logrado echar raíces en el barrio de Boedo, que es el barrio al que pertenecemos y queremos tanto. La Homero Manzi integra los circuitos más históricos de la cultura independiente de la Ciudad y fue pensado como un sitio político, social, cultural que representa esa herramienta de transformación social que necesitamos las y los vecinos para no sentirnos solos, para entender que lo que nos atraviesa es colectivo. Todas las actividades las abordamos desde esa óptica, es un lugar con muchísimas opciones para quien atraviesa la puerta”, contó Lorena Pokoik, presidenta de la Homero Manzi y directora de la Casa Nacional del Bicentenario.

Al cruzar la puerta principal ya queda claro lo que simboliza el espacio para las siete personas que trabajan allí a diario y para cualquiera que desee ingresar. Un afiche gigante con íconos nacionales y referentes políticos recorre el salón principal en el que se realizan talleres populares, charlas políticas semanales, cursos de formación, shows culturales y ensayos de murga. Todas las actividades tienen el mismo fin: ofrecer una alternativa contracultural a precios accesibles para la comunidad. “Compartir un encuentro, intercambiar opiniones y saberes, siempre se convierte en algo político. Siempre intentamos dar la mayor cantidad de opciones a las personas que vienen para que sientan que acá pueden encontrar un lugar”, destacó Marina Kamien, coordinadora del espacio cultural. Por la Homero Manzi pasaron, entre otros, Horacio Fontova, Los Tipitos, Ariel Prat y muchos artistas más a lo largo de sus 33 años.

Uno de los ejes centrales del espacio es la murga La Gloriosa de Boedo. Para los vecinos del barrio, la Homero Manzi y la avenida Belgrano son sinónimo de murga. Allí, a la altura de la calle Maza, se organizan todos los años los corsos comandados por la murga que ya reúne tres generaciones. “La murga se formó hace 25 años. Es muy gratificante ver que esa tradición se transmite de familia en familia y que siempre pasa por el Manzi”, resaltó Pokoik sobre este sitio que también funciona como Casa de las Murgas porteñas.

Con la pelea por la implementación de la Ley de Medios en 2010, el lugar se reconvirtió y comenzó a trabajar en la ejecución de proyectos audiovisuales. Articulando con el Estado en diferentes instancias, se produjeron programas con una mirada social enfocados, en su gran mayoría, en las niñeces y juventudes y realizados en forma colectiva en la Homero Manzi. Se inauguró también la Escuela Popular de Medios Comunitarios. “Era muy importante dar un paso para poder formar a nuevos comunicadores populares y dejar un legado de todo el trabajo realizado”, remarcó Kamien y resaltó que esas actividades se realizaron hasta la llegada del macrismo al poder, época en la que fue mucho más difícil mantener el espacio.

Otro momento complejo en el que la Manzi debió resistir fue la pandemia. Durante el aislamiento, el espacio se volvió a transformar por unos meses en un merendero, que con sus ollas populares dio de comer a un centenar de vecinos todos los días. Con el regreso de la presencialidad, se retomaron las tareas diarias y una puesta en valor de las actividades en el barrio. “El espacio es nuestro momento de alegría”, sintetizó Pokoik, quien celebró que desde fines de 2022 Tiempo Argentino haya podido utilizar el espacio audiovisual del Manzi para el montaje de su documental. “Tiempo ha sido el ejemplo más claro de cómo al poder concentrado le molesta la democratización de voces. No solo no se ha podido implementar la Ley de Medios, sino que a partir de 2015 el neoliberalismo ha atentado contra aquellos medios independientes que sostuvieron con coherencia una forma de entender la comunicación”, subrayó Pokoik y agregó: “Para nosotros ser parte de este proyecto es un orgullo, un honor porque Pablo Lecaros, su director, es parte de esta casa y porque sentimos que este trabajo colectivo servirá para las próximas generaciones. Tiempo es un ejemplo de lucha”, detalló la legisladora porteña mandato cumplido. 

Desde su fundación, quienes integran La Homero Manzi tuvieron la convicción de ser una referencia también en materia de paridad de género y avance del derecho de las mujeres: tanto en los roles principales del Consejo Directivo como en todos los roles de mayor responsabilidad, son mujeres quienes están a cargo. En el Manzi están convencidos: el futuro tiene que ser con más actividades que estén atravesadas por la cultura. “Buscaremos seguir siendo una referencia en el barrio y seguir construyendo desde este espacio que nos representa tanto”, auguró Pokoik y anticipó que buscarán reflotar el proyecto radial y podcast en la antigua casona del barrio de Boedo.

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