También ocurre con las cerveceras: el uso de agua para su elaboración suele provocar flagelos ambientales.

El caso se repitió en Centroamérica. Después de un cuarto de siglo de fabricar su refresco en Soyopango –área metropolitana de San Salvador– y secar la reserva de agua local, la planta fue trasladada a Nejapa, una «población dormitorio» de las afueras de la capital salvadoreña. No tardaron en reaparecer ese y aparecer nuevos problemas. El alcalde local, Sergio Quijada, intimó a la Coca Cola y la denunció judicialmente por verter sus desechos a los cursos de agua sin tratamiento alguno, provocando contaminación y afecciones dermatológicas en la población, además de la muerte de peces y otros animales. Según la denuncia de la alcaldía, la embotelladora realiza vertidos contaminantes que han llegado a colapsar la planta local de tratamiento. «Están esquilmando los pozos, pero sólo con eso no logramos conmover a la Justicia, se necesita algo más concreto», denunció Quijada. «
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