La justicia transfeminista es una deuda

Por: Maru Ludueña

¿Por qué estas violencias que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos llama por prejuicios, no se visibilizan y repudian masivamente?

¿Dónde está Tehuel? Desde el 11 de marzo no está en la casa de San Vicente. Tampoco está en los medios, que, con pocas excepciones, casi no hablan de él. Tehuel es un varón trans, una identidad que algunos espacios de comunicación invisibilizan y otros estigmatizan, patologizan o no respetan.

La pregunta resiste en su familia que impulsó fuerte la búsqueda, en los activismos, en las redes. 45 días sin Tehuel. En algunas notas periodísticas, en las fotos que su novia y activistas pegaron por las calles, en organizaciones de ddhh y diversidad sexual, en las masculinidades trans.

La foto de Tehuel no se compartió de manera masiva en la TV, como cuando se trata de personas cis ¿Por qué no difunden más la búsqueda, el pedido de recompensa de hasta 2 millones de pesos para quien aporte información? ¿Será porque Tehuel es un varón trans, un joven desocupado detrás de una changa, o porque vive un barrio popular? ¿Será por la suma de todo que no logra atención de los medios? Parece inútil imaginar qué pasaría si su identidad estuviera constituida de otro modo (joven cis, barrio porteño, estudiante o profesional).

Tehuel es el nombre en que confluyen deudas históricas, que la pandemia agravó: la invisibilización de algunas identidades y de las violencias estructurales que sufren hace muchos años femenidades y masculinidades trans y travestis. Tiene su correlato en los medios y también en la Justicia.

Hay dos personas con prisión preventiva y las líneas de la investigación apuntan ahí. ¿Se sigue alguna hipótesis que contemple transodio? “Ahora lo importante es encontrarlo”, parece ser la respuesta. La justicia con perspectiva de géneros, la justicia transfeminista, también es una deuda. Y la justicia no es sólo la gente que la administra.

Los medios ya casi no informan esto. Tampoco sobre el proyecto de ley nacional de inclusión laboral trans travesti que espera tratamiento. Ni informaron, en su mayoría, del pico de violencias que sufrieron en abril personas travestis y trans. En Santiago del Estero y en Tucumán hubo dos transfemicidios. Micaela Catán (28), falleció tras agonizar con la mitad del cuerpo quemado. Los testimonios acusan a su pareja. Victoria Nieva (33), fue asesinada en su casa y el principal sospechoso es su ex. Hubo intentos de transfemicidio en Jujuy y Tierra del Fuego.

¿Por qué estas violencias que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos llama por prejuicios, no se visibilizan y repudian masivamente? Necesitamos medios que traten con equidad a todas las personas. Porque como dice la CIDH, las violencias por prejuicios funcionan con la complicidad social.

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