El triunfo del "No al ALCA" abrió paso a gobiernos progresistas en Bolivia, Paraguay, Ecuador, Nicaragua y El Salvador. Los desafíos del presente.

El triunfo abrió paso a gobiernos progresistas en Bolivia, Paraguay, Ecuador, Nicaragua y El Salvador. Venezuela ingresó al MERCOSUR, se creó la UNASUR y nació la CELAC, fortaleciendo la integración regional y la voz de América Latina en un mundo multipolar. Fue la época más virtuosa de la región: unidad política, solidaridad entre los pueblos, infraestructura común, crecimiento económico, disminución de la pobreza y aumento del salario.
La Patria Grande demostraba que la integración era no sólo una consigna, sino la vía más conveniente para los pueblos.
Estados Unidos reaccionó con una contraofensiva basada en la Alianza del Pacífico, el hostigamiento a Argentina, Brasil y Venezuela, la promoción de una nueva derecha y golpes de Estado o destituciones en Honduras, Paraguay, Brasil, Ecuador y Bolivia. Pese a esto, los pueblos lograron recuperaciones importantes: el regreso del peronismo en Argentina, Andrés Manuel López Obrador en México, Gustavo Petro en Colombia, Gustavo Boric en Chile, Lula en Brasil y Xiomara Castro en Honduras.
Estas victorias se entremezclan con derrotas electorales, pero muestran que la resistencia popular continúa.
Hoy la región vive un momento de disputa abierta, donde se debate quién impondrá la hegemonía: los movimientos populares o la ultraderecha expresada en figuras como Milei, Bolsonaro, Bukele y Kast. La heroica resistencia del pueblo y gobierno venezolano frente al bloqueo demuestra que la lucha sigue vigente y que las amenazas externas no han logrado doblegar a nuestros pueblos.
El escenario internacional también cambió: Estados Unidos perdió hegemonía y emergen China, Rusia, India, Irán, Pakistán, Vietnam y Turquía, articulados en el Sur Global y los BRICS. Este contexto multipolar ofrece oportunidades para América Latina, pero también desafíos: la superpotencia se repliega sobre la región y presiona por recursos e influencia, en un intento por demorar su declive
A 20 años de aquella victoria el mejor homenaje que debemos hacer es comprender los desafíos de la hora, apreciar en cuanto ha cambiado el mundo, cuál es la tendencia dominante y enfrentar a un imperio cada vez más brutal, más prepotente que lo único que le interesa son nuestros recursos naturales y que nos sumemos incondicionalmente a sus alocadas estrategias.
Construir la felicidad de nuestro pueblo, la grandeza de nuestras naciones y transitar un destino común con nuestros hermanos de la Patria Grande para insertarnos en el mundo que viene será nuestra lucha y nuestro tributo a los que hace 20 años le decían en la Cumbre de Presidentes y en las calles NO AL ALCA.
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