Desde 2017 llevó a cabo un entramado de testaferros, directorios entrelazados y sociedades para encubrir un enclave extranjerizado. El polista que reveló lo inesperado.

A través de esas maniobras, EAU se hizo de 30 mil hectáreas de costa atlántica rionegrina donde emplazó un complejo de mansiones blindada por seguridad privada, caminos internos, helipuerto, un hangar para aeronaves de gran porte y una pista de 2,5 kilómetros, superior en extensión a la del Aeroparque Metropolitano. En la Cordillera logró capturar algo más de 20 mil hectáreas en dos bloques de montaña virgen con bosques nativos, donde reina la fauna silvestre en un entorno de lagunas, nacientes de agua, glaciares y pasturas de veranada en las alturas. Solamente este enclave extranjerizado suma 50 mil hectáreas, equivalente a 2,5 veces la ciudad de Buenos Aires.
El desembarco de los capitales emiratíes era un secreto a voces en la región, con detalles hasta ahora desentrañados por la periodista neuquina Susana Lara. Pero todo quedó brutalmente expuesto el pasado martes 7, durante un juicio que perdió contra la weichafe mapuche Soledad Cayunao, cuando el expolista santafesino Hugo Barabucci confesó públicamente en la audiencia que había comprado 20 mil hectáreas en el cerro Carreras con dos millones de dólares obsequiados por el gobierno emiratí, del que era empleado jerárquico en un club de polo estatal.
La confesión de Barabucci hizo estallar la Matrix y se convirtió en el punto de partida que permitió a Tiempo Argentino hurgar en documentos públicos y privados, nacionales y provinciales (algunos todavía en proceso de rechequeo) para comenzar a establecer la trama societaria y administrativa del proceso de extranjerización, que aun cuenta con territorios inexplorados.
Según los papeles a los que accedió Tiempo, todo comenzó el 14 de marzo de 2017 cuando se firmó la escritura por la que Barabucci pagó 2.050.175 dólares por tres facciones de tierras por un total de 19.269 hectáreas en la Cordillera, a razón de 106 dólares por hectárea. Se la compró al empresario Marcelo Mindlin, quien las había adquirido en 2009 a razón de 20,75 dólares cada una.
Paralelamente, según un seguimiento minucioso del Boletín Oficial (BORA), el 18 de septiembre del mismo año en otra escribanía se creo la sociedad Manzil SA, con un capital social de 100 mil pesos y dos únicos accionistas y directores claves en el proceso por venir: el veterano Jorge Daniel Ortiz y el joven Ignacio Petrocchi Massuh. “Manzil” es un término del árabe que significa “morada” o “lugar de descanso”, y también una de las siete partes en que se divide el Corán, texto sagrado del Islam.
Apenas 10 días después, el 28 de septiembre se funda en la misma escribanía la empresa Gengis Real State, con un capital social también de 100 mil pesos y que ya regala sorpresas. Tiene como accionistas a Hugo Barabucci (acciones Clase B 49%), y a Manzil SA (51% acciones Clase A). Y hay más: el presidente y director titular de Gengis es Jorge Daniel Ortiz, acompañado como segundo director por su hijo Ignacio Jorge Ortiz Freuler, y como director suplente al mismo Hugo Barabucci. Esta creación recién se publicó en el BORA el 13 de diciembre.
En plena feria judicial, el 19 de enero de 2018, se suscribe la escritura de creación del fideicomiso Amaike, que pasaría a ser en los hechos el nuevo titular de las tierras en cuestión, y que encierra en sí mismo el ocultamiento administrativo que pone ilegalmente la propiedad en manos del Gobierno de EAU.
Amaike posee dos “fiduciarios (aportantes de activos)” que son Hugo Barabucci con las tierras y Manzil SA con nada. Según la escritura, Manzil solo aporta su nombre. Un fideicomiso tiene otros dos roles, el de “Beneficiario” y el “Fideicomisario”, que son quienes reciben los beneficios económicos del fideicomiso durante su existencia, y quien recibirá la propiedad de todos los activos tras su finalización. En Amaike, en ambos casos es la empresa Gengis Real State. El “fiduciario”, o sea el administrador de Amaike, es nada menos de Ignacio Petrocchi Massuh, que es el accionista de Manzil, que es la controlante de Gengis, que es la beneficiaria y fideicomisaria de Amaike.
El proceso cierra definitivamente cuando en los meses siguientes se desarrolla un paulatino aumento de capital accionario dentro de Manzil que desplaza la propiedad de la firma hacia prominentes ciudadanos emiratíes, pese a que mantiene a los mismos directores, claramente en función de testaferros.
El proceso comienza el 28 de diciembre de 2018 cuando el capital social de Manzil aumenta de 100 mil a 16.620.000 pesos. Ese cambio recién se hace público en el BORA en abril de 2019. Un segundo aumento de capital social del 27 de diciembre de 2019 ya mueve el amperímetro de la maniobra: pasa de los 16 millones a 25.406.917 pesos y determina el reemplazo Ortiz y Petrocchi Massuh como accionistas, por los ciudadanos emiratíes Matar Suhail Alyabhouni Aldhaeri y Osama Hussein Saleh Hussein Alahdaly, con el 0,3% y el 99,7%, respectivamente. Este cambio recién se publica en el BORA el 14 de marzo de 2022.
Un segundo cambio accionario tiene lugar el 20 de diciembre de 2021 pero recién se publica en el BORA en octubre de 2025. Es otro aumento de capital, de 25,4 a 35.406.917 pesos que deja a Osama Hussein con el 99,78% de las acciones y a Matar Suhail con el 0,22% testimonial y de control.
En síntesis, Matar Suhail y Osama Hussein controlan Manzil SA, que controla Gengis Real State, que es la beneficiaria y fideicomisaria de Amaike, que se formó con las tierras que el testaferro Hugo Barabucchi compró con los dos millones de dólares que le regaló su jefe, el emir de Abu Dhabi, Mohamed bin Zayed Al Nahayan, quien vino a esconderse a El Foyel cuando sus aliados Estados Unidos e Israel comenzaron el ataque contra Irán.
El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, asegura que todo esto es absolutamente natural y legal.
Matar Suhail Alyabhouni Aldhaeri y Osama Hussein Saleh Hussein Alahdaly no son personajes menores en la estructura del poder político de la monarquía absoluta dominada por emires hereditarios que gobierna los Emiratos Árabes Unidos. Matar Suhail es un general retirado de las Fuerzas Armadas tras 25 años de servicio, que actualmente preside el Consejo Nacional Federal de los EAU, una suerte de Parlamente con miembros designados por los siete emires que conforman el país.
Matar Suhail también preside la mayor empresa pública nacional, la Emirates Stallions Group (ESG), con operaciones directas en 40 países en rubros que van desde la agricultura hasta la construcción. Justamente, a través de una subsidiaria de ESG), la Real Architect Proyect Management (RAPM), el exgeneral Matar Suhail construyó ilegalmente en Río Negro cinco complejos de mansiones, que son Bahía Dorada (en la costa), Villa Extancia, Hunting Lodge, Rockhouse y Las Marías, en la Cordillera. También refaccionó y amplió el casco de la estancia de los Tornero, una vieja familia originaria de El Bolsón.
El otro accionista de Manzil, Osama Hussein Saleh Hussein Alahdaly, es un integrante del entorno personal más íntimo del emir Mohamed bin Zayed Al Nahayan, quien además de heredero de Abu Dhabi es el presidente del Gobierno autocrático de los EAU y comandante en jefe de sus Fuerzas Armadas. Osama Hussein es uno de sus operadores de mayor confianza, tanto que sobrevivió políticamente a un escándalo que lo tuvo como protagonista cuando la inteligencia estadounidense reveló que utilizaba como instrumento de espionaje a la plataforma de comunicaciones Tok-Tok, que promocionaba el gobierno de su protector.
Quien también sobrevivió a los conflictos judiciales, pero en la Argentina, fue Hugo Barabucchi. Fuentes del Palacio de Tribunales revelaron a Tiempo Argentino que el testaferro emiratí estuvo años bajo proceso judicial en una mega causa de 45 acusados por contrabando que se tramitaba en el Juzgado Nacional en lo Penal Económico 3 de Buenos Aires, a cargo del magistrado Rafael Caputo. Las 34 personas y 11 sociedades que se encontraban imputadas en la mega causa, todas vinculadas al ámbito equino, como haras, criadores, genetistas y comerciantes de caballos, fueron sobreseídos “por extinción de la acción penal” en la causa que fue declarada “extinguida por prescripción de la acción penal”. O sea porque excedió el tiempo del proceso sin poder comprobar si eran inocentes o culpables.
El gobernador rionegrino Alberto Weretilneck intentó justificar públicamente los delitos que cometen empresas de Inglaterra, Qatar y Emiratos Árabes al apropiarse ilegalmente de tierras en la Cordillera provincial mediante testaferros, fideicomisos y fraude societario.
“Nadie niega que Lago Escondido es de (Joe) Lewis, pero la sociedad propietaria de Lago Escondido es argentina y cumple la ley”, sorprendió Weretilneck. Y añadió: “Y las otras tierras que están en manos (sic) de los Emiratos Árabes o de Qatar, están a nombre de sociedades argentinas”.
Weretilneck lo afirmó el miércoles en un programa matinal del sistema de medios públicos que se emitió en simultáneo por Canal 10, la radio LU 19, y su streaming por Youtube, en una amena charla con los periodistas Graciela Berjolis y Omar Fuentes.
“Lo que hay que ver es a nombre de quién están las propiedades. Y esas propiedades por la Ley de extranjerización de la Argentina (sic) están a nombre de sociedades argentinas”, arguyó como justificativo.
Los grandes capitales extranjeros que se apropiaron de esas tierras rionegrinas, lo hicieron mediante sociedades pantalla, testaferros, donaciones falsas y fideicomisos con la intencionalidad manifiesta de ocultar a través de sociedades argentinas a sus verdaderos dueños extranjeros.
Los capitales ingleses, qataríes y emiratíes violan, entre otras, Ley de Tierras, que limita la venta a extranjeros y la prohíbe cuando linda o encierra un curso o espejo de agua; la Ley de Seguridad de Fronteras, que prohíbe a extranjeros de manera directa o vía testaferros adquirir tierras en una franja de 150 kilómetros en límites terrestres y 50 kilómetros en la costa marítima.
El mandatario mintió al asegurar: “Las propiedades de países árabes en la Cordillera son anteriores a mi gestión”. Weretilneck controla Río Negro desde el 1° de enero de 2012 tras la muerte del caudillo peronista Carlos Soria. El desembarco de los capitales qataríes y emiratíes a través de testaferros comenzó en 2016.
El violento sicario Hugo Araneda, quien articula las patotas del Lago Escondido del convicto inglés Joe Lewis y la Municipalidad de El Bolsón, podría ir finalmente a juicio penal si el fiscal de esta ciudad, Francisco Arrien, no lo impide forzando una probation que un juez ya rechazó.
Araneda es el jinete que toda la Argentina pudo ver en videos y TV cuando atacaba a rebencazos a 50 personas que pedían la liberación de un grupo de voluntarios que el mismo fiscal Arrien había arrestado falsamente como sospechosos por los incendios forestales de febrero de 2025. Impune por infinidad de actos violentos similares, ahora podría ir a juicio porque en febrero de 2024 atacó al militante social Raúl Brigués, dueño del parador El Viejo Almacén ubicado frente al camino al Lago Escondido, ocasionándole daños en piernas y rostro que le impidieron trabajar largo tiempo.
Con protección política, empresaria y judicial, Araneda igual está cerca de la cárcel pero el fiscal busca salvarlo con una probation que lo dejará libre y listo para seguir agrediendo a militantes populares como sicario a sueldo de las élites de la Comarca Andina.
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