La psicóloga Claudina Kutnowski sostiene que no se trata solamente de un problema individual. En "Inteligencia laboral", su nuevo libro, analiza por qué el trabajo se volvió una fuente creciente de incertidumbre.

Su propia historia fue el punto de partida. “Soy psicóloga y trabajaba en un hospital mientras hacía carrera en una empresa. En el hospital me sentía frustrada, pero en la empresa cada vez me daban más oportunidades. Sin buscarlo, terminé construyendo una carrera corporativa. Y durante quince años me repetí la misma pregunta: ¿cómo hago para irme?”. La contradicción era dolorosa. Por un lado, tenía estabilidad económica. Por otro, la sensación persistente de estar lejos de aquello que realmente quería hacer. “No encontraba a nadie que me ayudara a pensar cómo dejar un trabajo que me resolvía la vida económica sin poner en riesgo a mi familia. Hacía terapia, hablaba con especialistas en recursos humanos, pero sentía que nadie abordaba ese problema.”
Entonces comenzó a entrevistar a personas que habían atravesado procesos similares. Descubrió que muchas habían encontrado una salida construyendo proyectos propios. Así nació una búsqueda que terminó convirtiéndose en una consultora y, años después, en un libro. Fue encontrando varios temas que les pasan a muchos y muchas: cómo reinventarse en tiempos de incertidumbre, la tendencia inevitable a la búsqueda de sentido en lo que hacemos, la ansiedad laboral de una época acelerada y cómo volver a empezar cuando es necesario.
Lo que al principio parecía una problemática específica reveló algo mucho más amplio.
La velocidad de los cambios tecnológicos, la globalización, la incertidumbre económica y la irrupción de la inteligencia artificial han transformado el mundo del trabajo a una velocidad que las personas muchas veces no logran procesar emocionalmente.
Para Kutnowski, allí aparece una de las claves de esta época. “La ansiedad laboral no es solamente un problema individual. Es un síntoma de época. Los cambios avanzan más rápido de lo que las personas pueden elaborar.” Por eso su trabajo no se centra únicamente en buscar empleo o mejorar un currículum. El foco está puesto en reconstruir la historia de cada persona.
“Cuando alguien llega a consulta suele reducirse a su puesto de trabajo. Pero una persona de cuarenta años tiene décadas de experiencias, aprendizajes, habilidades, intereses, proyectos, vínculos y conocimientos. El mercado laboral ve una parte mínima de todo eso.”
La propuesta consiste en mapear esa historia completa. Revisar saberes adquiridos dentro y fuera del empleo formal. Recuperar experiencias olvidadas. Reconocer capacidades que nunca fueron valoradas como recursos laborales.
Y es allí donde aparecen posibilidades inesperadas. “Cuando armamos ese mapa surgen alternativas que antes eran invisibles. A veces es un emprendimiento. Otras veces es una actividad que la persona había abandonado hace años y que puede resignificarse. Hay muchas más opciones de las que solemos imaginar.”
La inteligencia artificial ocupa un lugar importante en esa reflexión. Kutnowski no niega su potencial, pero tampoco minimiza sus efectos. “Hay profesiones y oficios que están siendo profundamente modificados. La escritura, el diseño, la ilustración, la traducción. Incluso mi propia profesión. Lo que está claro es que todos vamos a tener que repensar cómo trabajamos.” Sin embargo, considera que el verdadero desafío no es tecnológico sino humano. “La inteligencia artificial llegó para quedarse. La pregunta no es si nos gusta o no. La pregunta es cómo vamos a relacionarnos con esa realidad para seguir generando valor y construyendo nuestro lugar.”
A lo largo de la conversación aparece una idea que vuelve una y otra vez: el trabajo no puede reducirse solamente al ingreso económico. No porque el dinero no importe. Todo lo contrario. Importa y mucho. Pero también importa aquello que sentimos mientras dedicamos gran parte de nuestra vida a una actividad. “Yo tenía un buen trabajo. El problema no era el trabajo. Era lo que me pasaba a mí con ese trabajo. Salía de la oficina preguntándome para quién estaba trabajando y qué sentido tenía todo eso.”
La reflexión alcanza también al arte, la cultura y las tareas de cuidado, actividades que históricamente han sido desvalorizadas o separadas del dinero. “Muchas personas sienten que si hacen algo por vocación no deberían cobrar por eso. Pero cuando alguien produce valor y no recibe dinero, generalmente hay otra persona quedándose con ese valor.”
Quizás por eso este libro encontrará lectores diversos. Profesionales, emprendedores, artistas, abogados, médicos y trabajadores de distintas áreas reconocerán en sus páginas una inquietud común. La sensación de que el trabajo ocupa demasiado espacio en la vida para hablar de él únicamente en términos de empleo o desempleo. “Tenemos que poder hablar del malestar laboral. No es un tema superficial. Trabajamos gran parte de nuestras vidas. El trabajo es uno de los vínculos más importantes que tenemos con nosotros mismos.” En tiempos donde todo parece acelerarse, donde los cambios tecnológicos prometen transformar cada profesión y donde la incertidumbre se volvió una compañera cotidiana, la propuesta de Kutnowski resulta casi contracultural: detenerse a mirar la propia historia.
Porque tal vez el futuro laboral no dependa solamente de aprender nuevas herramientas, sino también de recordar quiénes somos, qué sabemos hacer y qué clase de vida queremos construir mientras trabajamos. Entre algoritmos, crisis y reinvenciones, esa sigue siendo una pregunta profundamente humana.
De Claudina Kutnowski. Editorial Paidós. En las mejores librerías.
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