Las cuatro patas del amor

Por: Walter Romero

Reseña del nuevo libro de Jimena Néspolo, publicado por Caterva Editorial.

Arañas, pájaros, conejitos y las cuatro patas del amor: un bestiario nada aleatorio recorre estos cuentos de Jimena Néspolo. Sus historias parecen viajar de boca en boca; saltar de tradición en tradición, dialogando con la trama argentina del relato, entretejiendo una vez su excepcionalidad. Daniel Moyano parece el arcano mayor de estos relatos que no desentonarían con el autor de El estuche del cocodrilo.

Doce cuentos diáfanos, pero de refulgencia espesa: pringosa materia es la lengua que tiene que narrar, rica en el regalo de los detalles, aguerrida en los remates sin más. Además Néspolo trae ecos lejanos: por fuera de las urbes rescata un magma rural —en el brote florido de la linde de un pueblo o en un sol que agoniza tras la cadena cordillerana— que socava creencias; como si sus relatos (para nada fantásticos) forzaran sin embargo la “realidad” para generarle una falla cognitiva: “Hay momentos en que pareciera que la vida se desquicia, se sale de eje, se desborda y comienza a precipitarse hacia zonas alas que nunca se pensó ir”.

En el centro de estos cuentos, no hay teoría del secreto o dos historias pujando, más bien hay cismas. Lo irreversible como forma de ruptura y cohesión —muchas veces ruinosa— de las partes.

Hay cuentos como ajuste de cuentas (“La sustancia”) y cuentos como quien pretende inútilmente rascar con la mano un fiordo oceánico (“El candor más lejano”).

Hay cuentos de rememoración anatólica (“El huevo de Neus”) y cuentos que no dudan en mostrar sus tachaduras (“La oscuridad

será tu sombra”). Juan Eustaquio o Zulma Pozuelo pueden ser indistintamente el nombre de los sueños; que también pueden volverse la pesadilla de palurdos y jetones. Si tal como dicen, la mentira tiene patas cortas: la verdad metida a fuego en el corazón de las mentiras (narradas) puede —como el amor— ser monstruosa (“Las cuatro patas del amor”).

Luego del distópico narrar de un gineceo en su Pentalogía de Artemisa (2015-2017) y de su crónica ¿Quién mató a Cafrune? (2018), Jimena Néspolo ha sido galardonada en la 59 edición del Premio Casa de las Américas por estos cuentos reunidos.

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