La caída de los ingresos y los aumentos de productos clave anclan la actividad comercial.

En mayo los comerciantes de barrio, almaceneros y propietarios de autoservicios, dieron cuenta de aumentos cotidianos sostenidos de los precios de artículos de consumo masivo, una tendencia que viene de varios meses aunque no impacta en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) oficial ni en informes privados que se anticipan al INDEC.
La salvedad es el Índice Barrial de Precios (IBP) que realiza el ISEPCI con información de comercios barriales del conurbano bonaerense. El último registro midió un aumento cercano al 4% en los productos de la canasta básica.
El estudio privado relacionó la caída con la evolución de los ingresos familiares y el aumento de las carnes y verduras que impactó en reducciones de las compras y dirigió la demanda a productos más accesibles.
Sin embargo, en el período analizado los precios de las verduras cayeron. Según el CEPA, con datos del Mercado Central de Buenos Aires, el segmento VTL (papa, tomate, lechuga, batata, zapallo y cebolla) bajó 16,9% en promedio respecto a abril y cayó 26,9% en comparación con mayo de 2024.
A la par, las cuatro frutas más demandadas (banana, limón, manzana y naranja) bajaron 7,3% en relación con abril y se encarecieron 16,2% interanual.
El informe de la CAME consignó una caída general del comercio del 2,9% en mayo respecto a mayo de 2024 y de un 0,7% en relación con abril.
La caída de mayo es la primera desde noviembre del año pasado, después de cinco meses con registros positivos. Sin embargo, la curva de las operaciones venía en caída: tras un pico de 25,5% en enero, subió 24% en febrero, 10,5% en marzo y 3,7% en abril.
Después de las ventas de alimentos lo que más cayó fue el rubro Ferretería, materiales eléctricos y de la construcción. La caída interanual fue del 2,6% y pone en duda la evolución de la construcción, especialmente la inversión privada chica que mueve el comercio barrial.
También cayó la venta de indumentaria un 1,6% interanual; y la de calzado y marroquinería, un 0,5% en la comparación contra mayo de 2024.
En el análisis, la CAME insistió con la combinación de “una menor disponibilidad de recursos, ajustes de precios y mayores exigencias operativas”. En ese contexto “se percibió un ritmo de consumo más cauteloso y concentrado en lo esencial”.
La entidad destacó, además, una tendencia hacia compras más medidas, menor circulación en centros comerciales y una competencia del comercio online y de formatos informales más importante.
El 49,2% de los comerciantes consultados para el informe proyecta que su situación económica mejorará en el próximo año contra un 9,3% que se manifestó pesimista.
Perfumería, con un aumento del 5,2%; y Farmacia, con un 1,5% arriba, fueron los únicos dos rubros que cerraron en positivo.
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