El pionero del rock argentino vuelve este viernes al formato íntimo con un recital donde el repertorio cambia cada noche. Además, revela detalles de sus próximos lanzamientos y de una nueva caja de grabaciones inéditas.

Hablar de Nebbia es hablar de una de las piedras fundacionales de la música popular argentina. Desde Los Gatos hasta su extensa obra solista y el catálogo inabarcable de su sello Melopea, su recorrido no se limita a haber abierto una puerta histórica: la sostuvo, la amplió y volvió a empujarla cada vez que el contexto tendió a cerrarla. Compositor prolífico, arreglador fino y figura siempre difícil de encasillar dentro de un canon rígido, Nebbia construyó una ética de trabajo sostenida en la independencia y en una idea de producción musical que atraviesa décadas. Su vigencia no está atada a la nostalgia, sino a una práctica activa: sigue componiendo, grabando y editando con la misma lógica de exploración que marcó toda su carrera.
– ¿Cómo será el show de este viernes y qué ventajas y desventajas te ofrece tocar solo?
-No hay ventajas ni desventajas. Es conectarse con uno, tocando solo o en trío o cuarteto. Tocar y sentir la música.
– Tu repertorio es inabarcable. ¿Cómo decidís hoy qué canciones entran en un setlist y cuáles quedan afuera?
-En cada tocada trato de incluir algunas canciones que hace años no muestro. Eso me motiva, me divierte y de paso divulgás la música. Ya casi no hay programas de radio que pasen música libremente y mucho menos de épocas y géneros diversos.
– En tu obra siempre convivieron la canción popular y una búsqueda más experimental. En términos generales, ¿eso se perdió en la música de hoy?
-No se perdió, existe, pero ese estilo está descartado por el negocio del entretenimiento. Por eso es muy importante que existan sellos independientes.
– Melopea es desde hace décadas un espacio clave para músicas que no tenían lugar en la industria. ¿Cómo ves hoy ese rol en un ecosistema donde todo parece más accesible pero también más descartable?
-Hay de todo. Hay para coleccionistas, amantes de la música y también hay mucho descartable. Esto último casi siempre está relacionado con las modas, la propaganda y así.
– Grabaste y editaste muchísimo, incluso cuando el mercado no acompañaba. ¿Qué te sostuvo en esa lógica de producción constante?
-Mi desarrollo como músico o compositor es a tiempo completo. Hay veces que escribo para un film, otras para un documental, otras veces me piden canciones algunos raperos, y así.
– Se habla mucho de que “el rock murió”. En tu caso, que fuiste fundamental en el origen del rock argentino, ¿te suena a diagnóstico real o a frase cómoda? ¿Si el rock ya no ocupa el lugar central que tuvo, qué música sentís que hoy está diciendo cosas relevantes sobre el presente?
-Desde que era niño he venido escuchando que el tango murió, que el jazz está muerto, que el flamenco no existe más, que el blues es viejo. Todas esas músicas no mueren nunca, son de raíz. Y el rock argentino, con más de medio siglo encima, ha cruzado también esa barrera.
– A lo largo de tu carrera mantuviste una independencia férrea. ¿Ese tesón hace también al artista? ¿La Argentina atraviesa momentos complejos a nivel cultural y económico. Cómo impacta eso en la música, cierto desprecio por la cultura argentina que se agita incluso desde funcionarios políticos?
En estos momentos es justamente donde más se puede demostrar el poder de la vocación.
– Tus canciones muchas veces parecen dialogar con lo cotidiano sin necesidad de subrayados. ¿Cómo vivís este momento político-cultural? ¿Estás trabajando en material nuevo, grabaciones, libros? ¿Qué te entusiasma ahora mismo como creador?
-A fines de junio publicaremos un nuevo disco que hice con el Power Trío del Sur, un trío medio psicodélico que integro con Gustavo Giannini en bajo eléctrico y Julián Cabaza en batería. Se titula El hombre de la guitarra feliz y lo presentaremos a fines de junio en Café Berlín. Estoy grabando además otro disco de canciones que lo publicaremos antes de fin de año, sin título aún. Y también otra caja de Los archivos de Nebbia, que será la parte tres, con los volúmenes 19-20-21-22-23, cinco CDs más de esta serie con grabaciones inéditas en vivo de distintos tiempos. También siguiendo con la saga de celebrar álbumes históricos que cumplen 50 años tocaremos, esta vez con el Cuarteto (los hermanos Corley de Los Reyes del Falsete y Ariel Minimal de Pez) el 31 de octubre en un teatro de la ciudad de Buenos Aires, haciendo material de Fuera del cielo (1975) y Bazar de los milagros (1976).
Viernes 8 de mayo a las 20:30 en Espacio Cultural Marín, Av. Libertador 17115, Béccar (Provincia de Buenos Aires).
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