Los torneos locales y la línea invisible de la credibilidad

Por: Andrés Burgo

A mediados de la década del 90, a Enzo Francescoli le preguntaron por qué se había convertido en ídolo de River. “Yo creo que pasé la línea mágica. Al superar eso, los hinchas deciden que estás más allá del bien y del mal”, explicó el uruguayo. Pero también puede suceder lo contrario: dirigentes y hasta símbolos deportivos que eran muy queridos en el propio River, como José María Aguilar y Daniel Passarella, un día cruzaron la línea opuesta y ya no pudieron volver al club. Fue pasar otra línea invisible y repentina: un quiebre en la convivencia popular que, por supuesto, ocurre en otros equipos. ¿Y también en los torneos?

Es posible que el Barracas Central-Patronato de anoche quede tapado mañana por otra indignación, un nuevo partido u otro hechizo característico del fútbol –la nueva camiseta de, lo que dijo tal, lo que tuiteó fulano-, pero también es posible plantear que los campeonatos argentinos entraron en una zona de riesgo: que sobrepasen la línea de la credibilidad. Que dejen de ser creíbles. O que, para muchos, ya no lo sean.

La gestión de Claudio Tapia en la AFA tiene puntos a favor: es tan cierto que los resultados son distorsionadores por naturaleza (no habría sido lo mismo una derrota por penales en las semifinales de la Copa América ante Colombia) como que, bajo su presidencia, se conformó una estructura alrededor de las selecciones. Que Lionel Messi se siente cobijado en Ezeiza como antes sólo le pasaba en Barcelona, que ex jugadores de mucha experiencia en Mundiales asesoran a Lionel Scaloni, que la economía de la institución parece saneada y que el fútbol femenino empezó su camino a la semiprofesionalización.

Pero sólo mirando hacia el costado –por ingenuidad, por conveniencia o por acuerdos- se pueden pasar por alto los usos y abusos en los cambios de reglamentos y las actuaciones arbitrales a favor de los intereses del poder en los campeonatos locales.

Es cierto que el tema no nació en esta dirigencia ni en Argentina y que la AFA no es el único poder de la pelota: no conviene romantizar a Julio Grondona ni a otros países, como tampoco pedirle ética únicamente al fútbol –ni creerles a personajes que se movieron mucho tiempo en las tinieblas y ahora se embanderan a favor de la blancura, o a quienes hablan en nombre de intereses-. Pero escenas y escándalos que primero se veían a distancia y a cuentagotas en los Federales y luego en el Ascenso llegaron anoche en Primera, ya con televisión y con VAR.

Se suma a la cotidianidad de torneos de 28 equipos (Primera) y 37 (Nacional), a técnicos que dirigen a pesar a no haber mostrado su habilitación (Carlos Tevez) y a torneos que cambiaron de reglamento en medio de la temporada para agilizar ascensos amigos, como si los campeonatos fueran de los dirigentes de fútbol y no del fútbol en sí. No es ninguna revelación que los poderes -y eso incluye a la AFA, la FIFA o el COI, por nombrar sólo el deporte- funcionan poniendo y sacando leyes a su necesidad. Suena elegante hablar de estatutos o leyes, pero sería menos cínico hablar de pulgares arriba o pulgares abajo.

Ser hincha es, por definición, dejarse mentir, aceptar una ficción. Aún en un país en crisis, los estadios están llenos. El poder de los clubes es que, durante dos horas, los hinchas se toman vacaciones de sí mismo y se olvidan del resto, hasta de la inflación. Pero ahora, incluso, parecen actuar como un refugio de torneos que coquetean con pasar la otra línea invisible, pero sombría, la de la posible pérdida de credibilidad. La tentación de creer mucho más en tu equipo que en el fútbol está servida.

Compartir

Entradas recientes

Ladrillos, hipotecas y sospechas: apuntes sobre el nuevo piso de 200 metros de Adorni en Caballito

La adquisición de una unidad de lujo en la calle Miró, financiada por particulares apenas…

6 horas hace

Organizaciones sociales y piqueteras cortarán rutas en todo el país contra el despido de un millón de trabajadores

El programa Volver al Trabajo dejará de existir a partir del 9 de abril. El…

6 horas hace

La UTT desarrolló el primer curso de Restaurador Forestal, luego de los incendios en la Comarca Andina

La iniciativa viene a suplir en los hechos el vacío generado por el retiro de…

7 horas hace

«Estudiá, no seas Adorni»: clases públicas de dignidad frente a la casa del jefe de Gabinete

La universidad pública trasladó sus pizarrones a la puerta del funcionario en Caballito. Entre denuncias…

7 horas hace

Matar en una escuela: cuánto más vamos a permitir que se siga metiendo la violencia en las aulas

Los docentes vienen advirtiendo hace años cómo la violencia social se cuela cada vez más…

9 horas hace

El alquiler le come el 40% del salario a siete de cada diez argentinos

La proporción es mayor en CABA, según Inquilinos Agrupados. El 70% de los inquilinos está…

9 horas hace

Reforma laboral: el Gobierno apelará el fallo que suspende artículos

Patrocinado por la Procuración del Tesoro nacional, el ministerio conducido por Sandra Pettovello reafirmó que…

9 horas hace

El enigma del «buen alumno»: qué dicen en la escuela sobre el adolescente que desató la tragedia en Santa Fe

El estudiante de 15 años, descrito por sus docentes como aplicado y sin antecedentes de…

9 horas hace

Leches medicamentosas: 4 de cada 10 bebés no acceden al tratamiento prescripto

Para 7 de cada 10 médicos la burocracia es el principal obstáculo para el acceso…

10 horas hace

Armas en las aulas: los antecedentes que marcaron una herida abierta en la educación argentina

Aunque los episodios de disparos en escuelas son excepcionales en el país, casos como la…

10 horas hace

“Amor animal” tensiona el romance entre el trap y la tragedia

La serie cruza melodrama clásico y excesos con una estética urbana marcada por las tensiones…

12 horas hace

Kicillof: “Que el Presidente les dé la razón a los fondos buitre es muy riesgoso para la Argentina”

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, encabezó esta mañana una conferencia…

12 horas hace