En la licitación de letras de este martes debió convalidar rendimientos de hasta 65% anual. El objetivo es frenar la presión sobre el dólar. ¿Mala praxis monetaria o tensión preelectoral?

La licitación de este martes convocada por la Secretaría de Finanzas resultó un duro revés para la estrategia oficial, que buscaba absorber toda la liquidez posible del mercado. Esta fue generada por la reticencia de los bancos a colocar en Lecap (una letra de más largo plazo y, en teoría, menor rendimiento) los fondos que mantenían invertidos en Lefi, título extinguido por decisión del Tesoro.
Según informó el secretario del área, Pablo Quirno, la tasa de rollover (la proporción de vencimientos que lograron ser refinanciados) fue de sólo 76,34%. De los $ 9,02 billones recaudados, la mayor parte fueron a títulos a 17 y 31 días de plazo, por los que se pagaron tasas mensuales nominales de 4,28% y 4,02% respectivamente. La TIREA (tasa efectiva anual) fue del 65% y 60%, respectivamente.
Esos valores significan casi el triple de la inflación de 1,6% registrada en junio. Y duplican el 29% nominal anual que hace poco más de 15 días pagaban las Lefi, que eran la referencia para el resto del mercado hasta que el gobierno decidió desactivarlas.
Así planteada, la licitación resultó un fracaso en toda la línea para el equipo económico. No logró absorber liquidez y por el contrario, le quedaron en plaza $ 3 billones más que antes; tuvo que convalidar un nuevo incremento de la tasa; emitió letras más cortas, lo que implica que en dos semanas deberá repetir la pulseada con el mercado; y no pudo quitarle presión al dólar, que este martes superó los $ 1300 en casi todas sus cotizaciones, lo que de paso significó un récord para el segmento mayorista.
“El gobierno (está) en modo ‘pagaré cualquier tasa con tal de que no salgan los pesos’. Los bancos, en modo ‘aunque pagues cualquier tasa no te renuevo el 100%’”, opinó en sus redes sociales el economista Federico Machado, del Observatorio de Políticas para la Economía Nacional.
Desde el Palacio de Hacienda relativizaron el resultado recordando que desde el viernes comenzará a regir una suba de encajes (la proporción de dinero que los bancos deben mantener como reserva precautoria). Esa medida quitaría por sí sola una parte de la liquidez remanente.
La suba de la tasa de interés es un dato relevante para la economía real, porque el mayor costo del dinero es un obstáculo para los proyectos de inversión de las empresas y para que los particulares se endeuden con vista a las compras de bienes durables. El fenómeno, como explicó Tiempo en su edición impresa del domingo 27, ya está afectando las previsiones sobre crecimiento de la economía para los próximos meses.
Para el gobierno, el desafío es quebrar la tendencia ascendente de la tasa (que ya superó los niveles que tenía en abril, en medio de la turbulencia previa al nuevo salvataje del Fondo Monetario Internacional) y quitarle oxígeno a la suba del dólar. Resta saber si este remezón es un hecho aislado, producto de la mala praxis con que se sacaron de circulación las Lefi, o si la tensión preelectoral ya está haciendo de las suyas.
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