La hija mayor del Diez, Dalma Maradona, brindó su testimonio entre lágrimas y apuntó a Leopoldo Luque, denunció el abandono en la casa de Tigre y revivió el momento en que encontró el cuerpo de su padre.

Frente a los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón, y con la presencia en la sala de los principales acusados —entre ellos el neurocirujano Leopoldo Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov—, la testigo clave desplegó un relato minucioso en el que expuso, a su entender, severas falencias en el cuidado del astro futbolístico.
Uno de los momentos de mayor tensión de la jornada ocurrió cuando el abogado Fernando Burlando exhibió en la sala un audio inédito del año 2020. En el mensaje de voz, enviado por Luque a Cosachov, el neurocirujano descalificaba en duros términos a Dalma, tildándola de “gorda desagradecida” y “estúpida” por cuestionar la atención y recriminar la falta de visitas.
La respuesta de la hija de Claudia Villafañe ante el tribunal fue tajante: “Luque se cree su propia mentira”. Acto seguido, Dalma desarmó la coartada del médico al sostener que el profesional afirmó públicamente haber operado a su padre del hematoma subdural en la Clínica Olivos, cuando en realidad él no intervino de forma directa en dicha cirugía.
No fue el único cruce directo hacia el principal imputado. Dalma rememoró haber confrontado al profesional antes del fatal desenlace: “Le pedí a Luque que se corriera”. Según detalló bajo juramento, le advirtió textualmente que “si no estaba a la altura, se corriera” de la atención médica. La respuesta de Luque, de acuerdo con la testigo, fue persistir en su postura: “Yo estoy a la altura, yo puedo, yo sigo”.
Dalma individualizó formalmente ante los jueces a Luque, Cosachov y al psicólogo Carlos Díaz como los tres profesionales que estrictamente “cuidaban de la salud” de Diego Maradona.
Una internación domiciliaria sin explicaciones ni recursos: el eje central de la acusación se posó sobre las condiciones en las que se desarrolló la externación de Maradona hacia la residencia alquilada en el country San Andrés de Tigre. Dalma fue categórica al denunciar la desinformación a la que fue sometida la familia: “Nadie nos explicó nada y nadie le dijo a mi papá que estaba atravesando una internación domiciliaria”.
Según explicó, tras el alta médica en Olivos se habían barajado tres opciones teóricas para la continuidad del tratamiento: una internación en una clínica contra la voluntad del paciente, una internación clínica con su consentimiento, o la opción de la internación domiciliaria que finalmente se ejecutó. Sin embargo, los recursos prometidos para esta última nunca aparecieron. “En la casa de Tigre nunca hubo una ambulancia”, sentenció la testigo.
La declaración también salpicó a Nancy Forlini, jefa de cuidados domiciliarios de Swiss Medical y una de las acusadas que compareció por primera vez en la jornada. Dalma recordó un confuso episodio en el que Forlini le comunicó que Diego había almorzado “camarones con ajo a la provenzal”, un menú que la propia coordinadora médica llegó a calificar como “una bomba de tiempo”, sugiriendo que debían pedir una ambulancia de inmediato. “Nos preguntaron a nosotras como si fuéramos médicas”, cuestionó con indignación ante el tribunal.
El testimonio también repasó los meses previos al 25 de noviembre de 2020. Dalma admitió que junto a su hermana Gianinna venían observando signos preocupantes: “En el último tiempo lo notamos lento”. Hizo especial hincapié en lo ocurrido el 30 de octubre de ese año, día del cumpleaños número 60 de Maradona, cuando fue llevado al estadio de Gimnasia y Esgrima La Plata para un homenaje público.
“Me habían dicho que tenía que ir porque firmó un contrato pero eso no me consta. Eran muchas personas que lo querían llevar al evento”, declaró, describiendo que ese día su padre se encontraba visiblemente “perdido” y que, debido a su estado, “no hubo ningún festejo” posterior. Asimismo, denunció las severas dificultades para mantener el lazo familiar directo en el día a día: “Muchas veces llamé y me cortaban. Intenté comunicarme muchas veces y no podía. Con el diario del lunes, hubiese hecho lo imposible”.
El tramo más desgarrador de la audiencia se dio cuando Dalma rompió en llanto al describir el momento exacto en que ingresó a la habitación del country de Tigre tras confirmarse el fallecimiento de su padre. Evocó con crudeza las condiciones físicas del cuerpo y el desamparo del lugar: “En un momento me acerco, le agarro las manos y estaba muy hinchado. Cuando entré, no había nadie en la habitación y después entró Gianinna”.
Ahora, el juicio avanza hacia las declaraciones de los coordinadores y el personal de enfermería, en una causa donde la frontera entre la praxis médica y el abandono se vuelve cada vez más estrecha.
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