Maradona eterno: la devoción por el Diez llega al cine iraní

"Shadravan" es una comedia escrita y dirigida por Hossein Namazi, que cuenta la historia de una familia en apuros económicos. Uno de los protagonistas encarna a un fanático del astro del fútbol, imitando su peinado y luciendo la albiceleste.

No es extraño que el hombre que tantos veneraron dentro y fuera de la cancha y que hasta inspiró la creación de una iglesia, llevara a un director iraní a hacer una película donde uno de sus protagonistas rinde culto a su figura. Diego Armando Maradona es una de las atracciones de Shadravan, el film recientemente estrenado en Irán y en el cual uno de los personajes centrales está tan enamorado del Diez que se hace pasar por él. El actor Sina Mehrad encarna a este hombre que emula al astro argentino y se calza la camiseta de la Selección nacional. Escrita y dirigida por Hossein Namazi, la historia cuenta los sufrimientos de una humilde familia que tras la repentina muerte de su padre, a quien ni siquiera pueden homenajear con un funeral, a duras penas sobrevive vendiendo frutas y verduras. En tono de comedia, Shadravan gira en torno al ingenio del clan para generar los recursos que le impidan caer en la indigencia total.

Además de sus goles, basta recordar que en 2007, tiempo en que los iraníes estaban demonizados para buena parte de Occidente, Maradona dijo: «Estoy con los iraníes de todo corazón, de verdad lo digo. Lo digo porque lo siento: estoy con el pueblo de Irán”. Fue en el vestuario del Luna Park, después de un partido de showbol en el que la Argentina empató 9 a 9 con Brasil.

Si bien Diego ya era admirado por los iraníes desde antes de hacer esas declaraciones, esas palabras, en pleno acoso al país asiático por parte de Estados Unidos (que había invadido Irak y dejaba abierta la posbilidad de un ataqué a Irán), insuflaron en su comunidad un sentimiento de solidaridad y empatía por el astro argentino, que duró hasta sus últimos días. Aquella noche de 2007 en el Luna Park, Maradona vio caras extrañas y con su estilo y franqueza preguntó: “¿Quiénes son éstos?”, y de inmediato le presentaron a Mohsen Baharvand, encargado de Negocios de la Embajada de Irán en Buenos Aires, acompañado de un colaborador y una periodista argentina que trabaja para la televisión iraní, vestida según el atuendo árabe. “Somos de Irán”, le dijeron, y le contaron sus deseos de que visitara el país.

Hubo idas y vueltas, iniciativas de Luis D’Elía para un viaje conjunto y de cierto tinte político a Irán en 2008 (“Es un viaje de integración social, cultural, de los pueblos. Los iraníes aman a Maradona y a su fútbol, les gustaría verlo jugar al showball”, dijo el dirigente social en su momento). Dos años después, el por entonces presidente de ese país Mahmoud Ahmadinejad, declaró que tenía un sueño: “Quiero que Diego Maradona sea el técnico de la selección de mi país”. Así lo publicó el diario Ebtekar, que acompañó el deseo con una declaración de Diego: «Ya he conocido a Fidel (Castro) y (Hugo) Chávez, ahora necesito visitar a vuestro presidente».

La muerte del que muchos consideran el más grande ídolo argentino de todos los tiempos conmocionó a los iraníes como a tantos otros en el planeta. El ex presidente iraní Ahmadinejad (que durante joven fue futbolista), expresó: «La muerte de Diego Maradona, un gran jugador de fútbol y un filántropo que se enfrentó al imperialismo, me ha dejado muy triste y ofuscado”. Y hasta la cantante Alireza Assar, además militante por los derechos humanos, escribió en sus redes: «Durante mi juventud y mi adolescencia, el fútbol se resumió en ti. Y aún eres uno contra todos».

También el famoso actor de cine, televisión y teatro iraní describió a Maradona como el «mito de su vida» al que “los poderes oscuros del fútbol mundial” lo llevaron a la destrucción. En una especie de larga elegía, el artista reflexionó: “Tu paulatina desaparición empezó cuando anotaste los dos goles del siglo ante Inglaterra. Uno con tu gambeta frente al rival, el otro con la Mano de Dios; algunas personas querían venganza por esos objetivos. No debiste haber eliminado a Inglaterra. No debiste hablar del Che Guevara y Fidel, ni tatuar tu amor por ellos en tu cuerpo. Los políticos no podían soportar verlos”. Y concluyó: “¿Sabes por qué te quiero? Porque hiciste todas las cosas que no debiste haber hecho. Te mataron poco a poco. Porque estabas más allá de todos ellos. Mi modelo a seguir, mi mito, Diego, descansa en paz. Te quiero.»

Por estos días, el estreno de Shadravan es uno de los sucesos más comentados en Irán, con el afiche oficial de la comedia poniendo en primer plano al personaje de Sina Mehrad, luciendo el inolvidable peinado con rulos del Diez y la camiseta argentina. Y si todavía quedan dudas de la popularidad del astro en aquellas tierras, basta con rastrear la crónica del periodista Sebastián Salgado sobre su visita a Teherán: entre otras anécdotas, se destaca la de su descubrimiento del bar-restaurante Fútbol House. Tematizado con la figura de Maradona, el mural principal del negocio ilustra el salto de Diego en el gol de La Mano de Dios.

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