Seis historias entre la crónica y la ficción que imaginan al Diego Maradona niño, antes de convertirse en el D10S fútbol

Por: Juan Pablo Cinelli

Publicado por Ediciones Bonaerenses, la antología "Diego de Fiorito" reúne textos de seis autores que juegan a imaginar momentos íntimos en la vida de aquel chico anónimo destinado a la gloria y la tragedia.

Divinidad de un culto plebeyo en cuyo honor se levantan altares paganos para adorarlo en todo el mundo. Paladín de epopeyas sin fin que tantas veces supo ser también un canalla. Amado por las multitudes, aborrecido por muchos otros, héroe épico y trágico a la vez. Igual que el Jano bifronte de la mitología, Diego Maradona también tuvo dos caras y cada instancia de su vida puede partirse en dos mitades invariablemente opuestas: una luminosa como una mañana de domingo, la otra en sombras, como el lado oscuro de la luna.

La pobreza y la opulencia, la euforia y la vergüenza, el honor y la trampa, la ternura y la lujuria, la gloria y la tragedia, el amor y el desprecio.

Julieta Novelli

Igual que el Dios cristiano, que alardea de ser uno y tres al mismo tiempo, así también es Diego Maradona: divino y humano a la vez. Y así, como un ente bipolar, lo definió quien fuera durante muchos años su entrenador personal, Fernando Signorini: por un lado estaba Diego, el pibe de barrio que solo conocieron sus íntimos, y del otro Maradona, el mejor jugador de fútbol de la historia.

Ya desde su título queda claro a cuál de esas dos mitades están dedicados los seis textos incluídos en el libro Diego de Fiorito, publicado por Ediciones Bonaerenses, el sello público de la provincia de Buenos Aires. De la otra mitad, del Dios, ya se habló demasiado (aunque nunca es suficiente).

Imaginando a Dieguito antes de Maradona

Esos textos, que a veces coquetean con la crónica, aunque en el fondo son más ficción y conjetura que otra cosa, seis autores escriben sobre el Diego menos público. Aquel chiquito nacido en la orilla más pobre de Buenos Aires, que para jugar a la pelota tenía que meter las patas en el barro y al que sus padres, un obrero y un ama de casa, le ayudaron a cumplir su sueño de ser futbolista y jugar el Mundial. Que es lo que Dieguito vuelve a soñar cada vez que alguien le da play en YouTube al video en el que hace magia en blanco y negro, con la pelota flotando entre los pies y la cabeza.

Juan José Becerra
Foto: Mariano Martino

Los que firman esos retratos del Niño Dios son Juan José Becerra, Sonia Budassi, Esteban López Brussa, Euge Murillo, Julieta Novelli y Ariel Scher. Cada uno imagina cómo habrán sido aquellos días en los que el hombre más famoso del mundo era un pibe anónimo al que no lo conocía nadie, pero ya comenzaba a revelar sus poderes y a generar adoración en quienes tenían el epifánico privilegio de verlo jugar.

López Brussa adivina viñetas grupales de Dieguito y sus amigos yendo a entrenar con los Cebollitas, de Fiorito a Paternal, en la caja de una camioneta. Becerra, en cambio, se inventa el camino de vuelta, un vulgar viaje en colectivo después de un partido, en el que Don Diego se queda dormido parado y el Pelusa, sentadito en su lugar, siente vergüenza ante la mirada ajena. También Murillo se inventa un viaje, esta vez en tren, yendo con sus amigos al club, pero sin adultos que los controlen (que los cuiden).

Sonia Budassi

En cambio Novelli, Budassi y Scher se adueñan de una mirada externa, para imaginar cómo es ver desde afuera el nacimiento de un genio. A veces utilizando como canal a un personaje de ficción que ha visto muchas maravillas en el mundo, pero ninguna como aquel pibe que juega en el club Estrella Roja.

Otras, poniéndose en el lugar de otro nene, uno que lo acompañó a Dieguito durante toda la infancia y que lo observaba deslumbrado, entre la admiración y la envidia. Un tal G, inicial detrás de la que apenas se esconde una versión híbrida, ni del todo real ni del todo ficticia, de Gregorio Carrizo. Ese Goyo, ladero eterno y crack en desgracia que no tuvo más remedio que quedarse en el pesebre de Fiorito, viendo como su amigo se convertía en ese Dios que en este libro -como la ausencia de los camellos en el Corán señalada por Borges- casi ni se menciona.

Ariel Scher
Dónde y cómo conseguir «Diego de Fiorito»

Los interesados en conseguir las ediciones físicas del libro Diego de Fiorito (o cualquier otro título de Ediciones Bonaerenses) pueden hacerlo en las siguientes librerías y puntos de venta en la provincia de Buenos Aires: El gran pez  (Mar del Plata), Malisia (La Plata), La casa Azul (Tandil), La bullanga (Tandil), Patio interno (City Bell), Factottum (Berazategui) o El otro lado (Trenque Lauquen).

También se los puede leer en las bibliotecas públicas de toda la provincia. Quienes deseen acceder a ellos desde cualquier otro punto del país, podrán hacerlo a través de la tienda online de la editorial. Además, todos los libros del catálogo de ediciones bonaerenses también pueden descargarse en formato digital desde su sitio web

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