El actor estadounidense saludó la posición del presidente Pedro Sánchez frente a EE. UU. e Israel. Sus declaraciones generan elogios.

El respaldo del intérprete se enmarca en un recorrido sostenido de activismo: desde su crítica pública a la Administración de Trump en la gala de los Globos de Oro 2026 hasta su firma, junto a Javier Bardem, Tilda Swinton y Brian Cox, de una carta abierta en Variety denunciando la “censura a los artistas” y el silencio internacional sobre Gaza. Ruffalo utiliza sus redes como altavoz de causas sociales, priorizando su compromiso ético por encima de la exposición cinematográfica.
No es la primera vez que el cine y la política se cruzan en este escenario. Susan Sarandon había afirmado días antes: “Está en el lado correcto de la historia”, celebrando a España por denunciar las agresiones en Gaza y brindar un gesto de solidaridad que, según la actriz, “nos hace sentir que hay esperanza y que no estamos tan solos”.
Las declaraciones de Ruffalo coinciden con una serie de intervenciones de Sánchez en los últimos días, en las que recupera el histórico lema “no a la guerra” y advierte sobre los riesgos de una escalada militar que podría afectar a todo el mundo. “Los verdaderos aliados se deben mutuo apoyo en tiempos de lucha, pero no obediencia ciega por un camino imprudente”, dijo Sánchez en una rueda de prensa reciente.
El impacto de estas posiciones no ha pasado desapercibido en Estados Unidos. Mientras celebridades aplauden la coherencia ética de España, Donald Trump lanzó críticas duras: calificó a España de “perdedora” y aseguró que “son muy hostiles con todo”. La tensión entre la Casa Blanca y Madrid refleja la complejidad de un momento internacional marcado por incertidumbre y riesgos bélicos, en el que voces externas como las de Ruffalo y Sarandon buscan incidir desde la opinión pública y el activismo cultural.
La publicación de Ruffalo ya acumulaba más de 17.000 “me gusta” y cientos de comentarios: algunos celebran su valentía y compromiso, mientras otros cuestionan su autoridad moral, señalando que un estadounidense privilegiado no debería opinar por la población iraní. Aun así, el actor mantiene firme su postura: “¡Hagamos lo CONTRARIO de lo que se hizo en Irak! Irán no es una nación atrasada. Estamos subestimando gravemente su ejército, su sociedad y su pueblo”.
En este cruce entre política, cine y redes sociales, España se presenta como un actor que desafía la presión internacional y que encuentra aliados inesperados en Hollywood. Ruffalo, Sarandon y otros artistas muestran cómo la cultura puede intervenir en debates globales, transformando la voz de las celebridades en un espacio de presión ética y política.
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