La Unión Europea reactiva castigos al país persa que se habían retirado tras los acuerdos de 2015, que luego Donald Trump desconoció unilateralmente en 2018.

Estas medidas se toman en paralelo con Naciones Unidas argumentando falta de cooperación de Irán con el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) e incluyen tanto medidas individuales, de prohibición de viaje y congelación de activos, como sanciones a la economía y comercio con Irán.
Así, la UE retoma la prohibición de exportar armas a Irán y transferir cualquier artículo, material, bien y tecnología que pueda contribuir a las actividades de enriquecimiento y a los programas de misiles balísticos.
Igualmente, el bloque reestablece un veto a la importación, compra y transporte de petróleo crudo, gas natural, productos petroquímicos y derivados del petróleo, una de las medidas más sensibles para la economía iraní.
Con este paso se fijan también sanciones contra los servicios relacionados con la venta o el suministro de equipos clave utilizados en el sector energético, la venta o el suministro de oro y otros metales preciosos y diamantes, a determinados equipos navales y programas informáticos.
En el sector financiero, los 27 reimponen la congelación de activos del Banco Central de Irán y de los principales bancos comerciales iraníes, y en materia de transporte, se retoma el veto de los aeropuertos europeos a aviones de carga iraníes, así como a que hagan paradas para su mantenimiento.
Teherán defiende que su industria nuclear tiene sólo fines pacíficos y cuestiona a la OIEA a medida que se reinstalaban las sanciones progresivamente, a lo que habría que sumar este año la escalada de las tensiones diplomáticas tras los bombardeos israelíes y estadounidenses. Así lo sostiene el canciller persa, Abbas Araghchi, quien en una carta a al secretario General de la ONU sostiene que lassanciones «contradicen tanto la letra como el espíritu de la resolución 2231, socavan la integridad del Consejo de Seguridad y representan una grave amenaza para la credibilidad de la diplomacia multilateral». Y agrega que «los esfuerzos del E3 y Estados Unidos por revivir resoluciones canceladas constituyen una reescritura unilateral del derecho internacional».
La UE, en tanto, defiende que reimponer los castigos a Irán «no debe ser el fin de la diplomacia nuclear» y afirma que pretende lograr «una solución negociada» al choque por el acuerdo nuclear.
La UE da este paso después de que entrara en vigor el mecanismo conocido como ‘snapback’ con el que los miembros europeos del acuerdo nuclear dieron un plazo de 30 días para la recuperación de las sanciones contra Irán, tras constatar incumplimientos y mantener intensas gestiones diplomáticas.
ALG con Europa Press
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