La selección jugará el jueves ante Australia en el escenario de la capital china al que el mítico basquetbolista estadounisense acudió especialmente para verlo en acción en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. "Eres el mejor", le dijo.

En 2008, Messi aún estaba en el comienzo de su carrera pero ya despertaba fascinación más allá del fútbol. Y Bryant fue a buscarlo especialmente: quería conocerlo. El primer encuentro ocurrió en la Villa Olímpica de Pekín, casi de casualidad, porque ni la selección de básquet de Estados Unidos ni el equipo de fútbol de Argentina se alojaban allí.
En la noche del domingo 10 de agosto de 2008, después del debut del Dream Team en los Juegos, ante China (un encuentro visto, probablemente, por un billón de personas), a la estrella de Los Ángeles Lakers le preguntaron qué deportista quería conocer en Pekín. Y Bryant dio dos nombres, ambos de fútbol: la brasileña Marta y Messi, sin saber que, horas después, se estaría sacando fotos con el argentino.
En el mediodía del lunes 11, los genios se conocieron. Lo explicó, en su momento, Oscar Ustari, arquero suplente de Argentina en los Juegos: «Estábamos comiendo y lo vimos llegar a Kobe, hacer cola para la comida y sentarse en su mesa. ‘Hola, soy Kobe’, nos dijo. Nos habló en castellano, buscó a Messi y charló con él. Y aprovechamos para hacernos fotos. Al despedirse, hizo el gesto de quitarse la gorra, miró fijamente a Leo y le dijo: ‘Messi, eres el mejor’. Nos quedamos petrificados».
Agregó Sergio el Kun Agüero: «Cuando íbamos a almorzar, encontramos a Kobe. Fue buenísimo, porque él se acercó a nosotros y, hablando en español, nos deseó suerte para los Juegos«. Si los propios deportistas suelen ovacionar a sus colegas más famosos -y Rafael Nadal y Roger Federer habían coincidido en «Kobe Bryant» cuando les preguntaron en Pekín 2008 qué deportista querían conocer-, lo notable es que «Black Mamba» quería conocer a Messi.
A la noche siguiente, el martes 12, después de que el Dream Team cachondeara 97-76 ante Angola, Bryant habló con periodistas argentinos y estadounidenses.
-¿Qué tal estuvo su encuentro del lunes con Messi?,- le preguntaron.
-Un shock, espectacular. Messi es mi futbolista favorito. Entré al comedor de la villa olímpica, miré a mi izquierda y ‘upps’, me dije. Ahí está Messi, ¡por fin! Además estaban todos ahí.
-¿Y qué sintió?
-Genial, emocionante. A Messi lo admiro de verdad. Es muy talentoso, muy creativo. Un creador con la pelota. Él y Ronaldinho son un Dream Team.
-¿Se sacó fotos con los argentinos?
-Síii, con todos ellos.
-¿Quiénes? ¿Agüero, Mascherano?
-Bueno, con todos los jugadores de Argentina. Estuvo genial. Me encantó.
Bryant, era evidente, no reconocía al resto de los argentinos. Tenía lógica: la única figura verdaderamente global del fútbol argentino era Messi. De hecho, cuando le preguntaron si conocía a River y a Boca, dijo «No, ¿son futbolistas argentinos?».
-¿Va a ir a ver a la selección argentina?
-Sí, sí, quiero ir. Voy a ir. No fui hasta ahora porque jugaba en otra sede (en Shanghai), pero estaba esperando que vinieran a Pekín. ¿A qué hora es el partido de Argentina? ¿A las 19.45? Bien, estará allí, -preguntó sobre el partido que la selección dirigida por Sergio Batista debía jugar al día siguiente, contra Serbia, en el estadio de los Trabajadores.
En efecto, a las pocas horas, Kobe Bryant se acercó al estadio al que Messi volverá mañana después de 15 años para ver el triunfo 2-0 de Argentina ante los serbios. El tema es que Messi no jugó: como la selección ya estaba clasificada, Batista dispuso –para desilusión de los 70.000 espectadores que habían ido a ver a Messi, más que a Argentina– que el genio del Barcelona se quedara en el banco de suplentes.
Pero Bryant -y también Diego Maradona- tendrían revancha: Argentina jugó los cuartos de final en Shanghai pero volvió al estadio de los Trabajadores para las semifinales, contra Brasil. Y ahí también estuvo Black Mamba, dispuesto a ver a su ídolo futbolístico. Argentina ganó 3 a 0 y se clasificó a la final que le ganaría a Nigeria, ya en el estadio Nido de Pájaro.
Messi y Bryant se irían de Pekín con una medalla de oro y una relación que tendría nuevos encuentros en el futuro. Tras su sorpresiva muerte, en 2020, Messi escribió en sus redes sociales: «Fue un placer conocerlo y compartir buenos momentos juntos, se nos fue un genio como pocos». Ya campeón del mundo, Lio regresará al lugar donde 70.000 chinos y un basquetbolista estadounidense lo vieron jugar con un stradivarius en los botines: sonaba -y sigue sonando- tan bien.
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