El miedo al abandono gana terreno entre la población trabajadora

Por: Martín Ferreyra

Así lo indica una encuesta de la consultora QSocial. La pobreza y el desempleo, a la cabeza de las preocupaciones.

El gobierno insiste en culpar a la oposición, especialmente al kirchnerismo, por los problemas económicos actuales del país, pero la población le teme a la posibilidad de perder el empleo y al desamparo del día después, la única respuesta del Estado bajo administración de Javier Milei.

El concepto del “miedo al abandono” irrumpió en el inicio de 2026 en medio del incesante cierre de empresas y la multiplicación de los despidos, especialmente en la industria y en la construcción.

El primer tramo del gobierno libertario sacudió a las empresas más chicas y en 2025, ya con las importaciones liberadas, la crisis se trasladó a compañías más grandes. Al cabo de ese año, la industria había recortado más de 4000 empleos, pero lo peor estaba por venir.

En la primera parte de este 2026, el despido de casi 1000 trabajadores de la fábrica de neumáticos Fate, una de las industrias más tradicionales del país, disparó la preocupación a niveles impensados.

Encuestas y diálogos con trabajadores revelan que la fe en la promesa libertaria del sacrificio como paso necesario para la consolidación del bienestar empieza a desmoronarse con fuerza.

Además, la reacción festiva del propio Milei frente a la caída de empresas y empleos abona entre los trabajadores la convicción de que si llega el telegrama de despido, el gobierno no hará absolutamente nada para contener ni para acompañar a las familias que caigan en desgracia.

Los industriales, en particular las pymes, ven el crecimiento de ese miedo al abandono con la misma claridad que los trabajadores; pero también empiezan a observar una oportunidad estratégica.

Foto: Antonio Becerra

Relatores

El fantasma del “riesgo kuka” le sirvió al gobierno para ganar las elecciones de medio término, en octubre de 2025. La fuerza oficialista convenció al electorado de que la crisis económica no era producto de su política sino de la desconfianza que generaba en el mercado una posible vuelta del kirchnerismo al poder.

Este año, el gobierno oscila entre la idea de que el «riesgo kuka» no existe más y la advertencia de que existe y sigue siendo una amenaza.

El jueves, el ministro de Economía, Luis Caputo, volvió a la carga en un evento empresarial en el que defendió su gestión y apuntó contra la presunta acción opositora: “El daño económico y psicológico que ha hecho el kirchnerismo en la gente es brutal”, se lamentó.

Al ministro no sólo lo arrincona la acumulación de datos económicos negativos sino también la crisis política más importante del gobierno libertario derivada de los escándalos de corrupción del caso $Libra y del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. El propio Milei apeló al argumento en un evento de la Bolsa de Comercio de Córdoba para evitar la agenda.

Pero en este mes, el esfuerzo de los relatores no germina con la misma efectividad que en octubre del año pasado. El humor social cambió para mal y la preocupación se desplazó.

Abandonados

El desplazamiento quedó de manifiesto en una encuesta de la consultora QSocial Big Data que consignó un aumento de la imagen negativa del gobierno y una caída de la positiva.

El QMonitor reveló que la pobreza y la falta de trabajo son los problemas que más preocupan a la gente. También destacó el temor que generan los cierres de empresas y los despidos.

En particular, se evidenció una preocupación creciente por la economía cotidiana: los encuestados admitieron que redujeron sus canastas cuantitativa y cualitativamente y que tuvieron que recortar gastos para llegar a fin de mes.

Entre las conclusiones, se destacó una inquietud mayor en relación con la capacidad del gobierno para resolver problemas elementales de la población y un cambio del interés de la gente común, que se trasladó de la preocupación por las metas fiscales hacia el malestar por los efectos concretos del paso de la motosierra y al “temor al abandono social”.

Foto: argentina.gob.ar

Un candidato

La frustración por el sacrificio sin resultados ahoga también a muchas empresas y a algunos de sus dueños decepcionados por la caída del consumo y la falta de contención política a todo nivel. Es un problema que crece, porque el gobierno no emite señales de volantazo, con dos largos años de gestión por delante. De allí que empiezan a ver una oportunidad en un posible surgimiento de una figura política capaz de combinar equilibrio macro con proteccionismo.

En pocas palabras: “Si viene un candidato que plantea inflación baja, control del gasto público, decisiones racionales y administración del comercio exterior priorizando el trabajo argentino, arrasa en las presidenciales”, le dijo a Tiempo uno de ellos. «

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