La actriz recuerda el film a horas de su reestreno. En diálogo con Tiempo, reflexiona sobre su papel, la potencia de la historia y el presente de nuestro país.

Mónica Villa, que encarnó a Susana y cierra la película con la célebre frase “de todos nosotros me río”, recuerda: “Eso estaba en el guión y en la obra de teatro. Y es un texto fundamental. Doria se apoyó en eso para hacer la película: reírnos de nosotros mismos, no de los demás. Porque reírte de los demás implica burla. Reírnos de nosotros abre puertas. A la autocrítica, por ejemplo”.
—¿Siempre fue un éxito la obra?
—Jacobo Langsner escribió la obra en 1962, se estrenó en Montevideo y le fue mal. Pero en el ciclo Alta Comedia de Canal 9, en 1973, la vio muchísima gente.
—¿El rating lo consiguió por el ciclo o por la pieza?
—Lo dirigió Alejandro Doria y tenía un elenco fuerte: Dora Baret, China (Zorrilla) hacía el mismo personaje y Hedy Crilla (mi maestra) era Mamá Cora.
—¿Por qué creés que se valoró con el tiempo?
—No sé. Pero creo que la película se sigue viendo y disfrutando porque representa a la sociedad argentina y a otras. En España la dan seguido. Habla de la hipocresía en una familia, y no sólo en la familia: hay hipocresía en toda nuestra sociedad. Mientras siga existiendo, Esperando la carroza va a seguir vigente.
—¿Aquella sociedad es igual a la de hoy?
—La hipocresía sigue a flor de piel. Empezando por los funcionarios y políticos.
—¿Qué diría tu personaje de alguien como Milei?
—No lo sé. Diría que necesitamos respeto y tolerancia. A todo nivel.
—Susana era de las que más verdades decía.
—Sí. Era la única sincera. Decía: no puedo más, ayúdenme. Y le daban la espalda. Como pasa hoy. Mirá el estado de los hospitales. Los médicos piden ayuda y se la niegan. Así en todos los niveles.
—Susana se le planta a todos.
—Sí, pero no puede contra eso. Grita porque no tiene otra forma. La desborda la situación.
—¿Esas mujeres estaban adelantadas a su tiempo?
—La obra siempre fue así. Desde los 60. Las tres mujeres llevan la acción. Ellas son las fuertes. Los hombres son débiles. Por distintos motivos.
—¿Cómo te enteraste del club de fans?
—Me lo dijo la productora. Me contó que toman examen para entrar. Entré y me emocioné. Eso no pasó con ninguna otra película del cine argentino. Después hicieron el documental Carroceros. Y en Madrid hacen una obra donde recrean las escenas de las cuñadas. Nos imitan perfecto.
—¿La viste?
—No. Estuve de paso. Pero la próxima me quedo para verla.
—¿Qué perdimos y estaría bueno recuperar?
—La ficción nacional. La gente la extraña. También programas de humor. El último fue Gasalla. Se extrañan actores de humor que reflejen lo que pasa en nuestra sociedad. La ficción muestra lo que le pasa a la gente. Y hay que volver a hacer cosas como Esperando la carroza, pero con familias del siglo XXI. Con la misma hipocresía. Por eso la ven todas las edades. Y se saben los textos de memoria. Se siguen viendo reflejados.
—¿Y qué conservamos?
—(Piensa). Una parte de la sociedad, tal vez más grande de lo que creemos, sigue siendo solidaria. Con amor por el prójimo. Eso nos sostiene. Eso nos va a salvar.
Reestreno en cines. Desde el jueves 8, en salas comerciales.
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