Escenógrafo, director y productor teatral, desde 1983 llevó la música y la danza rioplatenses a Broadway y a los principales escenarios del mundo con el famoso espectáculo.

La noticia fue confirmada por la Asociación Argentina de Actores y rápidamente replicada por instituciones culturales y referentes del ámbito artístico.
Nacido el 31 de agosto de 1933, Segovia se formó en las escuelas nacionales de Bellas Artes Manuel Belgrano, Prilidiano Pueyrredón y en la Ernesto de la Cárcova, de donde egresó a los 20 años como profesor superior de escenografía y figurinista. En 1955 viajó a París becado por el gobierno francés y, a comienzos de la década de 1960, inició una prolífica carrera como escenógrafo y diseñador de vestuario en el teatro argentino.
Su primer gran proyecto internacional llegó en 1967 con La raíz y la tierra, estrenado en el Teatro Odeón de Buenos Aires y luego presentado en países de Europa del Este y Occidental, con la participación de figuras como Mercedes Sosa y el ballet de El Chúcaro y Norma Viola. En 1972, conoció a Héctor Orezzoli, con quien conformó una dupla creativa fundamental, marcada por la búsqueda de la autenticidad y la reivindicación de las culturas populares.
Esa alianza alcanzó su punto más alto en 1983 con el estreno de Tango Argentino en el Théâtre du Châtelet de París, en el marco del Festival de Otoño. Contra todo pronóstico, el espectáculo fue un éxito inmediato y dio inicio a una gira internacional que se extendió durante más de una década. La obra llegó a Broadway, donde obtuvo premios Tony, fue preservada como documento histórico por el Lincoln Center y estableció un formato que marcaría para siempre los espectáculos tangueros: orquesta en vivo, grandes bailarines, cantantes emblemáticos y una cuidada puesta escénica.
Por Tango Argentino pasaron figuras centrales del género como Juan Carlos Copes y María Nieves, Carlos y María Rivarola, Héctor Mayoral, Nélida y Nelson, además de cantantes como Roberto Goyeneche, Raúl Lavié y María Graña, entre muchos otros. El espectáculo no solo revitalizó el tango en el exterior, sino que impulsó su renacimiento en la Argentina, donde durante años había sido relegado.
La carrera de Segovia incluyó también otros montajes de enorme impacto internacional. En 1980 estrenó Flamenco Puro en Sevilla, fruto de una extensa investigación en Andalucía con artistas gitanos como Manuela Vargas y El Farruco. En 1985 creó Black and Blue, un homenaje a la música afroamericana y al tap-dance que triunfó en París y Broadway y obtuvo cuatro premios Tony. Luego llegarían Noche Tropical, centrado en la rumba y el son cubano, y Brasil Brasileiro, con la participación estelar de Elza Soares.
En el tramo final de su carrera, Segovia mantuvo su vínculo con la escena local. En 2008 diseñó y dirigió Maipo siempre Maipo, en el centenario del teatro porteño, que convocó a más de 50.000 espectadores y obtuvo el Premio ACE. En 2011, la Cámara de Diputados de la Nación lo homenajeó por su aporte a la cultura, y el 5 de diciembre último fue distinguido como Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires.
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