Su restauración del "Ecce Homo" en Borja, realizada en 2012, generó primero gran desconcierto y luego fascinación mundial. Así impulsó el turismo local en esa localidad española y se convirtió en un ícono de la cultura popular digital.

Su nombre quedó grabado en la historia de la cultura popular global cuando intervino, de manera voluntaria y sin formación técnica especializada, una pintura mural atribuida a Elías García Martínez. El resultado -un rostro completamente transformado- provocó asombro, burlas y una viralización inmediata que convirtió la obra en uno de los memes más famosos de internet.
En 2012, Cecilia Giménez colaboraba en tareas de mantenimiento del Santuario de la Misericordia cuando decidió restaurar el Ecce Homo, una pintura del siglo XIX que se encontraba muy deteriorada. Según explicó ella misma en numerosas entrevistas posteriores, la obra no estaba terminada y pensaba continuarla tras un viaje, pero las imágenes del “antes y después” se difundieron rápidamente por medios locales, nacionales e internacionales.
Portales como la BBC, The Guardian y canales de televisión de todo el mundo replicaron el caso, que se convirtió en una de las primeras grandes bromas virales globales. La imagen fue intervenida digitalmente, parodiada y reproducida hasta el infinito en redes sociales.
Durante los primeros días, Giménez fue objeto de fuertes críticas y mofas. Con el tiempo, sin embargo, la mirada pública cambió y comenzaron a multiplicarse los gestos de simpatía y reconocimiento hacia la mujer que, sin proponérselo, había creado un fenómeno cultural.
Lejos de desaparecer, el Ecce Homo restaurado se transformó en un atractivo turístico sin precedentes para Borja, localidad ubicada en Zaragoza, en el noreste de España. Miles de personas comenzaron a visitar la localidad para ver la obra, lo que generó un impacto económico positivo y posicionó al pueblo en el mapa cultural internacional.
En los años siguientes se realizaron exposiciones, documentales, libros e incluso una ópera inspirada en el caso. El municipio inauguró además el Museo Cecilia Giménez Zueco, y parte de los ingresos generados por las visitas se destinaron a fines sociales.
Con el paso del tiempo, la figura de Giménez fue reivindicada como un símbolo del arte popular y de la cultura digital, y su intervención pasó a ser interpretada como un ejemplo involuntario del poder de internet para transformar un hecho local en un fenómeno global.
El Santuario de la Misericordia despidió a Cecilia Giménez con un mensaje en el que la definió como “una madre entregada, una mujer generosa, luchadora y profundamente querida por su comunidad”. El alcalde de Borja también destacó su compromiso con el templo y el cariño que le tenía el pueblo.
En sus últimos años, Giménez recibió múltiples muestras de afecto y llegó a participar en actos públicos vinculados al Ecce Homo, ya desde una mirada más comprensiva y simbólica. Ella misma reconoció que el episodio le causó un gran sufrimiento, pero terminó aceptando la fama inesperada.
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