La estrategia ya está en marcha y arranca por la eliminación de las PASO o su reemplazo por las listas colectoras. En el Gabinete confrontan dos visiones sobre la construcción en las provincias.

Los números que llegaron a importantes despachos de Balcarce 50 esta semana fueron positivos, pero no alcanzan. Según las mediciones privadas que el oficialismo manda a confeccionar, el presidente conserva intacto su 33% de intención de voto, posicionándose como el candidato más votado seguido por Axel Kicillof que se mantiene en 27 por ciento. La diferencia entre ambos, sin embargo, no alcanza para evitar un escenario de balotaje, instancia que dentro del oficialismo reconocen que no creen poder sortear por no contar con una base de votantes ampliada. Por eso, aunque insisten en que no debe modificar su esencia, quienes aconsejan al líder libertario le recomendaron adoptar una postura un tanto más abierta, receptiva y dialoguista.
Ese cambio de estrategia comenzó a reflejarse también en la reorganización del Gabinete. Luego de la bocanada de aire fresco que significó la demorada salida de Manuel Adorni y el posterior desembarco de Diego Santilli como su reemplazo, el oficialismo logró recuperar las riendas de una gestión que tenía todo para irse al tacho, instancia que le permitió inaugurar una nueva etapa en donde la cintura política parecería ser la prenda de moda. Los primeros gestos se vieron esta semana, donde el león salió a lucir su nuevo look.
El miércoles por la tarde, Milei viajó a Tucumán para participar de la vigilia seguida de cadena nacional con la que encabezó las celebraciones por el 210° aniversario del Día de la Independencia. A dos años de haber firmado el obsoleto Pacto de Mayo, el jefe de Estado logró reeditar su foto con los 14 gobernadores que llegaron a la provincia en un gesto de buena voluntad en medio de la insistencia del oficialismo por juntar los votos para aprobar el proyecto de Reforma Política con el que busca eliminar para siempre las PASO.
Como contó este medio, los votos aún no están garantizados y no son pocos los caciques que ya adelantaron que no acompañarán. Osvaldo Jaldo, anfitrión del evento, fue de los primeros en posicionarse en contra de esta eliminación y aprovechó la consulta para tirarle un dardo al gobierno.: “No conozco el proyecto, todas son versiones mediáticas. Todavía ni el jefe de Gabinete, ni ningún funcionario nacional nos ha mostrado ningún tipo de proyecto ni nos ha concretado cuál es la propuesta en general”, sostuvo el tucumano, quien se fotografió sonriente con Victoria Villarruel durante las celebraciones que tuvieron lugar en su provincia mientras Milei escuchaba la imponente homilía del arzobispo Jorge García Cuerva en la Catedral porteña.
La postura del cacique norteño se replica en más de una provincia. Con este escenario, en los últimos días comenzó a circular la posibilidad de reinstalar el uso de listas colectoras, eliminadas por decreto durante la gestión de Mauricio Macri, quien ya hizo filtrar a través de sus interlocutores que el PRO no acompañará el proyecto, posicionamiento similar al que mantiene la Unión Cívica Radical. De ponerse en marcha, este mecanismo permitiría a los gobernadores conformar listas provinciales propias, separadas de la propuesta que La Libertad Avanza llevaría en los territorios, pero con la posibilidad de “engancharse” a la boleta nacional que llevará a Milei como cabeza. Unas PASO de bajo presupuesto que no terminan de convencer a nadie. Ni siquiera a los propios.
En las últimas horas Patricia Bullrich, quien después de semanas de profundo separatismo volvió a alinearse a la tropa oficialista, reconoció que el sistema no le gusta, aunque admitió que en el gobierno “no encontramos un sistema mejor”. La senadora es una de las integrantes de la mesa política del oficialismo, que esta semana estrenó al secretario de Comunicación, Fabián Fernández, como nuevo integrante, que deberá salir a la caza de votos en la Cámara Alta donde los aliados no dejan de afilar sus colmillos.
Si bien la contrapropuesta de reeditar el uso de las colectoras llegó a oídos de todo el arco político, nadie quiere hacerse cargo de su presentación. En Casa Rosada juran que ningún funcionario propuso este esquema y que las versiones son operaciones que se realizan desde las provincias. Los gobernadores, por su parte, tampoco se hacen cargo y advierten que el rumor llegó desde el Congreso. Los dedos apuntan al tándem Martín y Eduardo “Lule” Menem, quienes están plenamente alineados con la idea de la hermana presidencial de pintar de violeta el país.
Tal como ocurrió durante las aventuras electorales del 2025, en el oficialismo vuelven a chocar dos posturas incompatibles entre sí. Mientras que Karina entiende que los acuerdos con los mandatarios provinciales sólo deben concretarse con aquellos que estén dispuestos a doblegarse ante su poder y ceder el control territorial de su provincia, el ala dialoguista que encabezan Diego Santilli y Santiago Caputo entiende más razonable ceder el armado de las listas de cargos provinciales -consejeros, legisladores- a los gobernadores, quienes necesitan de una mayoría sustentable para tomar decisiones dentro de sus ejecutivos, a cambio del control del Congreso nacional.
Aunque todos los caminos conducen al triunfo de la estrategia de la secretaria general, hay quienes advierten que el pragmatismo podría comenzar a colarse en las estrategias electorales de la mesa política del oficialismo. Empero, y a pesar de que quienes dialogan a diario con la hermana presidencial dan cuenta de un cambio frente a la intransigencia que profesaba el año pasado, lo cierto es que Karina no está dispuesta a ceder su control partidario y ya avisó que analizará el cuadro de situación provincia por provincia.
Mientras tanto, Santilli no aflojará con la agenda de bilaterales y se prepara para encarar una nueva semana de encuentros mano a mano con gobernadores para intentar aumentar la masa de apoyos. El lunes, por caso, será el turno de Claudio Poggi (San Luis), quien visitará al jefe de gabinete en Casa Rosada. El puntano fue uno de los mandatarios que durante el 2025 selló una alianza con el oficialismo nacional, instancia que el Ejecutivo confía que podrá reproducirse de cara al cierre de listas del próximo año impar.
El gobierno, sin embargo, padece una encrucijada difícil de atravesar: el tiempo. Antes del 15 de septiembre, el oficialismo deberá enviar el borrador del Presupuesto 2027, la hoja de ruta de gastos con los que se moverá el Estado nacional. Además de la amenaza de avanzar con el shutdown -el mecanismo de “cierre” del Estado utilizado en Estados Unidos cuando el Congreso no logra aprobar el presupuesto previsto para el año fiscal y con el que se paralizan los pagos para prestaciones y servicios públicos-, el proyecto en el que se desglosan los gastos previstos para el próximo año debe incluir los desembolsos para llevar adelante la elección. En concreto, si hay o no PASO, el presupuesto deberá contemplarlo. Si el gobierno no llega a un acuerdo con los gobernadores antes de esa fecha, la ejecución del mismo tambalea. «
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