Otra baja en el área de Ciencia y Tecnología expone el avance del desfinanciamiento y la purga interna en el Gobierno

La renuncia de Darío Geuna se concreta tras perder el control de organismos estratégicos como Arsat y Enacom, consolidando el vaciamiento de las políticas de desarrollo soberano.

El gobierno de Javier Milei sumó un nuevo capítulo a la sistemática desarticulación de las estructuras de desarrollo científico con la salida del secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología, Darío Geuna. La dimisión, confirmada este sábado por fuentes oficiales, se produce en un contexto de profunda parálisis y asfixia presupuestaria sobre el sector. La eyección del funcionario, quien respondía políticamente al asesor presidencial Santiago Caputo, deja al descubierto las internas dentro del Poder Ejecutivo por el manejo de las partidas remanentes y profundiza la incertidumbre en una de las áreas más castigadas por la política de ajuste fiscal.

La renuncia de Geuna no es un hecho aislado, sino la consecuencia directa de una drástica pérdida de centralidad y de recursos en su órbita durante las últimas semanas. Mediante un decreto publicado recientemente, la secretaría sufrió un virtual vaciamiento operativo tras perder el control de tres cajas y organismos clave para la conectividad y la infraestructura tecnológica del país: el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom), la empresa satelital Arsat y el Correo Argentino. Este desplazamiento de funciones anticipaba el desenlace de una gestión que quedó reducida a su mínima expresión presupuestaria.

El destino de las áreas rematadas evidencia una concentración del poder político y de los recursos que aún subsisten en el aparato estatal. El Enacom pasó a depender directamente del jefe de Gabinete, Diego Santilli, mientras que Arsat y el Correo Argentino quedaron bajo la tutela de su mano derecha, el vicejefe de Gabinete del Interior, Gustavo Coria. Esta reconfiguración administrativa no solo debilita la especificidad técnica de las políticas de innovación, sino que subordina los proyectos científicos de largo plazo a la lógica de la emergencia política y el ajuste de la Jefatura de Gabinete.

Con la salida de Geuna y la búsqueda de un reemplazante en un organigrama cada vez más desdibujado, el sector científico nacional profundiza su parálisis. Desde el inicio de la gestión de La Libertad Avanza, la degradación de ministerios a secretarías, la pérdida de poder adquisitivo en los salarios de investigadores y el congelamiento de proyectos de inversión tecnológica han sido la norma. Esta nueva baja en la primera línea del gabinete tecnológico ratifica el rumbo de un modelo oficial que prioriza el desmantelamiento de los organismos de soberanía digital e innovación antes que su reconversión o financiamiento.

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