El documental protagonizado por Rafael Klejzer conecta decisiones actuales con viejos y también trágicos ciclos liberales. Una lectura necesaria sobre poder y soberanía.

Es, entonces, más que pertinente volver a preguntarse Patria o colonia, como hacen en su nuevo largometraje Rafael Klejzer y Juan Pablo Lepore. El documental parte del presente, haciendo foco en el envío del oro del Banco Central al exterior, el endeudamiento externo y la dependencia del modelo económico del flujo de financiamiento externo, directo de EE UU o a través del FMI.
“Con la película queríamos contar la matriz de la dependencia, que por ciclos se agudiza en Argentina”, explica Klejzer a Tiempo. “Pero que parta del ahora, para ir para atrás y volver. Así nos planteamos una premisa que era buscar el oro como una metáfora de buscar nuestra identidad nacional, nuestras riquezas, nuestros bienes comunes, nuestra rebeldía y, si hay un sentido nacional de las cosas, buscar ese sentido. Por eso buscamos contar la historia, marcando que acá nos paramos de manos y sacamos la mierda en las invasiones inglesas a la primera potencia militar mundial de aquella época. Pero queríamos contar varias cosas al mismo tiempo, entre ellas el debate entre pueblo en armas o nación en armas. En ese debate hay corrientes de pensamiento historiográficas que plantean que era una nación en armas. Yo creo que no había sentido nacional, sino que estaba naciendo, por lo que era un pueblo en armas, y el pueblo en armas pudo con la primera potencia mundial. Entonces, si pudo, ¿por qué no podemos?”
En esa línea de tiempo sobre la que se estructura la película, además de las Invasiones inglesas, se reconstruye la historia del bloqueo anglo-francés, el Pacto Roca-Runciman y Malvinas. Para ello, los realizadores incluyen momentos en los que Klejzer relata desde una biblioteca, visita los lugares donde acontecieron los hechos y se entrevista con especialistas para enfocar, desde distintas perspectivas, las historias abordadas. El relato se apoya en un interesante trabajo gráfico que aporta una mirada artística, además de información.
“En la película aparecen yuxtapuestas distintas corrientes de pensamiento: una corriente rosista aggiornada y nacional; revisionismo histórico provinciano, federal y socialista, como el de (Norberto) Galasso; o perspectivas marxistas en términos ortodoxos. Nos gusta jugar con eso en términos de poder construir una síntesis. Nos planteamos recuperar la idea de proyecto estratégico de país, no como una cuestión de pueblo elegido, sino como el pueblo hacedor de su propia historia. Todo el tiempo hay una tensión entre la clase dominante, el pueblo y la pregunta sobre si el proyecto nacional puede contener a esa clase dominante. El espectador va a poder sacar sus conclusiones. Se trata de recuperar la posibilidad de plantear nuevos escenarios y, desde la perspectiva popular, la capacidad de construir nuestro propio futuro. Y marcar un enemigo clarísimo, que es el imperialismo y el colonialismo. Así como la clase dominante y el imperialismo tienen su plan, nosotros debemos construir el nuestro”.
Esta es la segunda película que el dirigente del Movimiento Popular La Dignidad produce junto a Lepore, luego de Empresa nacional de alimentos. La elección del cine no es casual: para Klejzer es una forma de comunicar, pero fundamentalmente una herramienta para el debate colectivo, retomando tradiciones nacionales que van de la Sociedad Luz, a comienzos del siglo XX, hasta el Grupo de Cine Liberación. “Nos parece que las películas nos permiten encontrarnos colectivamente a pensar y, para eso, elegimos esta plataforma. Con Empresa nacional de alimentos, fuimos a parroquias, unidades básicas, centros culturales, a donde se juntara gente, fueran cinco o cien personas. Siempre la gente va con ganas de debatir. Es una excelente herramienta y no es necesario producir una película para ir con el cine a los territorios. Eso es muy importante: estar presentes, y hay que dar la disputa en todos los territorios. Hay compañeros y compañeras que dan la lucha en los streaming, otros en medios más tradicionales. Y otros tenemos tal vez otro rol. La riqueza del debate político llevando cine está, entre otras cosas, en que es colectivo: estamos juntos tomando mate y podés compartir, cagarte de risa. Pero inmediatamente te ponés reflexivo y eso tiene una riqueza incomparable”. «
Dirección y guion: Juan Pablo Lepore. Investigación y protagonista: Rafael Klejzer. En cines.
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