Es uno de los actores más versátiles de su generación, cree en la perseverancia y el esfuerzo. Desde su naturaleza austera, disfruta de experiencias intensas y ama lo inesperado.

Hizo publicidad, cine, teatro independiente y comercial. La fama para el gran público le llegó por la televisión, en tiras como Graduados y su inolvidable «Bon Jovi».
Desde entonces las oportunidades laborales se multiplicaron en forma exponencial y Cáceres asumió muchas, siempre marcadas por su compromiso y audacia.
–Trabajaste de muchas cosas antes de vivir de la actuación. ¿Cuál fue tu laburo preferido?
–Hice de todo para subsistir, pero con las cosas claras. Tenía un objetivo. Fui boletero, acomodador, de alguna manera me iba acercando al escenario. Animé fiestas infantiles y me iba bastante bien. ¡Pero ojo que mi experiencia como electricista y albañil también me sumó! ¡Y era muy bueno vendiendo! Entraba mucho en personaje y me creía a full que lo que ofrecía era lo mejor (risas).
– ¿Tenés un momento preferido del día?
–Me gusta levantarme muy temprano. Cuesta y mi hija siempre me pide que la deje dormir. Pero si estoy solo, al alba, ya estoy arriba. El amanecer es especial. Lo loco es que también soy nocturno. Entonces duermo poco.
–¿Cuidás la estética?
–Nada. Soy sencillo. A la ropa no le doy mucha bola. No uso cremas ni algo especial. No hago mucha gimnasia. Ahora retomé un poco, por un posible laburo, pero sin grandes exigencias. Nunca fui deportista. De hecho, uso el canal de deportes para dormirme.
– ¿No te gusta ningún deporte?
–Ponele que en los Juegos Olímpicos miro algo. Me gusta porque la tremenda elasticidad y fuerza que tienen. Imaginate: dan tres mortales, están colgados con cara de nada o dan una pirueta con el mismo esfuerzo que yo abro la puerta de la heladera. Y me llaman la atención los llamados deportes extremos.
– ¿Hiciste alguno?
–Me tiré con paracaídas. En Lobos. Fue una locura. O sea, me gustó la adrenalina, pero no sé si es exactamente un deporte extremo.
–¿Trabajo duro o talento natural?
–El trabajo, siempre. La prueba y el error es la manera de obtener mejores resultados. Cada uno tiene que saber y conocer qué es lo que puede aportar. Pasa por ahí.
–¿Películas o series?
–Películas.
–¿Cuál es la mejor que viste en tu vida?
–Hay muchas y muy buenas, pero la que más me marcó fue Soñar soñar, de Leonardo Favio.
–¿Si pudieras viajar en el tiempo adónde irías?
–Creo que a la crucifixión de Jesús. A ver qué pasó ese fin de semana: la incertidumbre, la ansiedad, los que creían, los que no… Me da curiosidad.
–Si fueras un objeto inanimado, ¿qué te gustaría ser?
–Nunca pensé eso. A ver… ¡Un libro!
–¿Cuál?
–No sé. Cualquiera. Uno bueno, uno interesante, que le sirva a alguien y que tenga una buena encuadernación. Y que no esté muy alto en el estante, que esté a mano.
– ¿Cuál es la mejor manera de que aparezca una idea cuando no se te ocurre nada?
–Manejando. En un viaje, en la ruta, ahí siempre aparece algo. Tengo muchos kilómetros en mi vida y siempre algo aparece. O escuchando alguna historia en un pueblo, charlas con gente… Lo creativo se activa estando perceptivo.
–¿Cuál fue el peor consejo que recibiste alguna vez?
–Creo que cuando me dijeron “Dale que no pasa nada”. Y después me la di en la pera (risas). Pero quizás fue el mejor, no sé. Un empujoncito que te sirve para vivir cosas que no vivirías puede sumar. Depende de cómo lo mires, puede ser el mejor o el peor consejo. Yo no doy consejos.
–¿Te gusta ser famoso?
–Me gusta el cariño y el reconocimiento al trabajo. Pero siempre digo que lo mejor de la fama es que si tenés suerte quizás te dejan pasar gratis en un peaje (risas). No hay mucho más. Una vez me invitaron un café porque me confundieron con Culini, el de MDQ (más risas).
–¿Qué te hace reír?
–Varias cosas. Pero si veo a alguien tentarse, ya me enganché: en ese sentido soy fácil. Pero diría que lo que me hace reír es lo inesperado, eso que te sorprende. Después, obvio, me da alegría la felicidad de los seres queridos, de mi hija y amigos. Pero bueno, ya eso es otra cosa.
–Si pudieras elegir, ¿qué súper poder te gustaría tener?
–La invisibilidad. Para escuchar y meterme sin ser detectado.
–¿Color favorito?
–El verde.
– ¿Quedarte en casa o salir?
–Salir. Es lindo estar en casa, pero si hay plan, vamos y después volvemos, no pasa nada.
–¿Tu juego predilecto de la infancia?
–En casa salía mucho el “chancho va”. Somos siete hermanos de diferentes edades y ese era lo único que nos unía por el lado lúdico. Nos matábamos de risa.
– En el tema amigos. ¿Muchos a lo Roberto Carlos o pocos y buenos?
–Pocos y buenos. Es lo mejor, creo.
– ¿Qué te da miedo?
–Que le pase algo a mi niña.
– ¿Qué te da melancolía o tristeza?
–Extrañar a los que ya no están.
– ¿Cuál es tu canción favorita?
–»Seguir viviendo sin tu amor», de Spinetta. Temazo.
–¿Postre favorito?
–Queso y dulce, el vigilante, con membrillo. Pero puede ser un buen flan mixto. También me gusta mucho el helado: siempre chocolate amargo y si tiene pedazos de chocolate y algo más, mejor.
–¿Preferís el frío o el calor?
–Si hay playa, calor. Si no, prefiero el frío y ponerme 20 cosas encima, despreciando cualquier criterio estético.
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