El puño

Por: Gustavo Cirelli

Un especial de Contraeditorial traza una radiografía laboral de la Argentina libertaria. Distintas miradas para poner de relieve la cuestión del trabajo.

La obra “Sin pan y sin trabajo”, que el artista plástico argentino Ernesto de la Cárcova pintó entre 1892 y 1894, ilustra el especial de Contraeditorial sobre la crisis del mundo laboral en la Argentina mileista.

En el lienzo de más dos metros de ancho que se exhibe desde 1906 en el Museo de Bellas Artes está todo. La escena trascurre en una habitación rustica, en la que una madre enflaquecida de miseria intenta alimentar a su hijo. Mientras su compañero, que dejó sobre la mesa despojada las herramientas que no podrá usar, mira, a través de la ventana, las fábricas inertes de chimeneas sin humo, y ve a la policía que reprime a obreros como él, que sin trabajo observa el desamparo a distancia, con el puño cerrado sobre esa mesa sin pan. Hay bronca y también futuro en el puño.

¿Qué sociedad retrató De la Cárcova en su emblemático óleo desbordado de realismo social?

Una sociedad extremadamente injusta, profundamente desigual. Golpeada por una crisis socio económica extrema que caía sobre el lomo de la inmensa mayoría excluida, los sectores populares, la peonada rural, los inmigrantes mano de obra barata. En una Argentina gobernada por “sus dueños”, la oligarquía terrateniente disponía del monopolio de poder público en el país del “fraude patriótico”, donde el voto era sólo masculino y cantado, y el patrón era amo y señor; donde el Estado era garantista de las necesidades de la elite latifundista, que se aseguraba para sí las inversiones en ferrocarriles, aduanas y puertos para poder exportar rapidito y hacia Europa sus productos agropecuarios. Disponían también de la Ley de Residencias con la que se perseguía a los inmigrantes de ideas anarquistas y socialistas. No había, por supuesto, protección de los trabajadores, ni jornadas de 8 horas ni descanso dominical. No había, por supuesto, leyes laborales.

Aquella sociedad del desamparo y la represión es la que revindicaron los herederos de un linaje oligárquico rentista y devaluado, pero también la (ya no tan) nueva elite del poder hiper concentrado, que fue mutando de piel hasta este presente financiarizado y tecno feudal, pero que no cambió las mañas de casta empobrecedora, excluyente y represiva.

En el modelo 2026, obviamente una escena equivalente a la de “Sin pan y sin trabajo” es distinta por múltiples factores. Pero no difiere en su esencia estructural ni en su desamparo. Tampoco, en lo que expresa ese puño apretado.

En 1943, con la llegada del coronel Juan Perón a la Secretaría de Trabajo, la Argentina tuvo un punto de inflexión. Para entonces el país estaba en proceso de industrialización como producto de la sustitución de las importaciones por la crisis de 1930 y por el impacto de la Segunda Guerra Mundial. Pero hubo una determinación política que cambió la historia: la torta no se la llevarían sólo los ricos. Comenzó a protegerse a los asalariados: vacaciones pagas y aguinaldo. El peón rural, por caso, tuvo su estatuto. Se crearon los tribunales de trabajo. El odio de clase mutó, pasó a llamarse antiperonismo.

En la Argentina, desde entonces hasta la actualidad, lo que prosiguió fue la disputa hegemónica entre quienes pretenden volver a la matriz distributiva preperonista, en la que los trabajadores no tenían la participación en el ingreso nacional que alcanzaron a partir de mediados de siglo XX, y quienes propician la inclusión y redistribución. El fifty-fyfty imperdonable. La disputa distributiva que condujo a Perón al exilio y a la proscripción. La misma disputa que llevo a Cristina Fernández de Kirchner a prisión y a una nueva proscripción.

El gran nudo argentino costó miles y miles de vidas en el país de los bombardeos a Plaza de Mayo en 1955 y los fusilamientos en los basurales de José León Suárez del ‘56. De la dictadura cívico militar de Videla y Martínez de Hoz con 30 mil desaparecidos, y de la irrupción del neoliberalismo como modelo y su trazabilidad hasta estos días tan horribles.

El sueño de la razón produjo a Milei. Y acá estamos.

La Cámara de Industriales Panaderos reportó una caída de hasta el 60% en las ventas de pan. Básico.

Contraeditorial aporta distintas miradas que ponen de relieve la cuestión del trabajo en el presente libertario donde se busca arrasar derechos y convenio colectivos bajo el paraguas de la Ley de Modernización laboral. Borrar la tradición de lucha del movimiento obrero para volver a la Argentina del Centenario. Sin pan y sin trabajo.

La razón despertará. Una vez más, hay un puño apretado.

La edición completa de Contraeditorial

🥖🔩 SIN PAN Y SIN TRABAJO
Radiografía laboral de la Argentina libertaria

🗣️ El puño
✍🏼 Gustavo Cirelli
https://contraeditorial.com/el-puno/

🗣️ La Noche de las Corbatas: terror y muerte para cambiar el reparto de la riqueza
✍🏼 Felipe Celesia y Pablo Waisberg
https://contraeditorial.com/la-noche-de-las-corbatas-terror-y-muerte-para-cambiar-el-reparto-de-la-riqueza/

🗣️ No resignarse, organizarse: la respuesta del movimiento obrero frente al ajuste
✍🏼 Carlos Ortega (SECASFPI)
https://contraeditorial.com/no-resignarse-organizarse-la-respuesta-del-movimiento-obrero-frente-al-ajuste/

🗣️ De la picana a la motosierra
✍🏼 Natalia Salvo
https://contraeditorial.com/de-la-picana-a-la-motosierra/

🗣️ Desempleo y precarización laboral, los “grandes éxitos” de Milei
✍🏼 Santiago Fraschina y Facundo Acevedo
https://contraeditorial.com/desempleo-y-precarizacion-laboral-los-exitos-de-milei/

🗣️ El modelo libertario paga indemnizaciones con papel higiénico
✍🏼 Roberto Caballero
https://contraeditorial.com/el-modelo-libertario-paga-indemnizaciones-con-papel-higienico/

🗣️ La clase obrera no fue al paraíso
🎙️ Podcast de la AM530
https://contraeditorial.com/la-clase-obrera-no-fue-al-paraiso/

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