La censura contra la prensa probablemente seguirá sumando horas en los próximos días.

La prohibición que rige desde esta semana en la Casa de Gobierno es un hecho sin precedentes en la historia de los últimos 50 años de democracia. Pero el silenciamiento de Milei contra el periodismo ya tiene un historial casi tan complejo de seguir y documentar como el timeline de su cuenta de X desde la que desató la criptoestafa $Libra. Aunque la deriva autoritaria de La Libertad Avanza tiene momentos claramente identificables. El intento de cierre de la agencia de noticias y publicidad Télam, la represión durante las marchas callejeras con el disparo en la cabeza de Pablo Grillo como el hecho más grave, las entrevistas pautadas -como quedó al descubierto con la intervención de Santiago Caputo en una nota televisiva con Jonathan Viale- y las denuncias penales del presidenta contra periodistas que publican o dicen cosas que no le gustan son apenas algunos de los cientos de ejemplos.
En Tiempo, también tenemos nuestro propio archivo de ataques oficiales: trabajadores de la cooperativa gaseados y apaleados por la policía en la cobertura de distintas movilizaciones, un fotógrafo -Antonio Becerra- intimidado por Santiago Caputo antes de un debate por las últimas elecciones porteñas y la restricción de ingreso a Casa Rosada durante 15 días por una supuesta campaña rusa de desprestigio contra Milei.
“La libertad de expresión bajo asedio: ciberpatrullaje, represión y silenciamiento” fue el título de una publicación que hicimos a fines de 2024. Era el escenario resumido en un informe elaborado por la carrera de Comunicación de la UBA y el Sipreba. En 2025 se volvió a presentar, esta vez en el Senado de la Nación, con conclusiones todavía más preocupantes: el gremio denunció un plan sistemático y persistente para atacar a quienes ejercen la comunicación. Tardó solo unos días en agravarse un poco más cuando el gobierno incluyó la derogación del Estatuto del Periodista Profesional -aún sigue vigente pese a la aprobación de la ley- en el mamotreto de regresiones laborales vendida como supuesta modernización.
La censura del gobierno de esta semana se ejecutó horas antes de que el magnate Peter Thiel –fundador de PayPal y Palantir– recorriera los pasillos de la Casa Rosada y se reuniera con el presidente. La medida que afecta a más de 50 medios de todo el país llega en el mayor momento de crisis del gobierno libertario, investigado por casos de corrupción y con un modelo económico de destrucción que acelera su inevitable camino al fracaso. La persecución a la prensa -a su fundamental rol social- es una expresión dentro de un clima de desconcierto. Puede resumirse en una pregunta, esa herramienta periodística que tanto molesta a Milei: ¿qué se oculta detrás de esta nueva persecución? «
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