Rep: “Charly tiene una forma quijotesca de vivir”

Por: Mónica López Ocón

Charly absoluto (Editorial Sudamericana) es el último libro publicado por del prolífico dibujante. En él traduce, a líneas y colores, pasajes de la vida de una figura emblemática del rock nacional, un verdadero ícono de la argentinidad.

“Lo de Rep -consumado voyeur al igual que Charly- se ve como desde el mismo parámetro, pero diferente: lo de Rep es el Ojo Absoluto con el más Impecable de los oídos”. La frase es de Rodrigo Fresán, prologuista del último libro de Rep, Charly absoluto, cuya investigación periodística, los textos de las páginas dobles y algunas supervisiones estuvieron cargo de Jorge Repiso.

La frase de Fresán es acertada porque no se puede hacer un libro referido a alguien si no se tiene algún tipo de empatía con ese alguien. En este caso la empatía es evidente: ¿acaso escribir o dibujar sobre alguien tan popular no es dar también un salto desde las alturas como lo hizo Charly de manera literal, no metafórica. Y Rep se animó varias veces a darlo metafóricamente. Basten como ejemplos sus libros sobre Evita, Maradona y Messi, que son figuras clave de la identidad nacional. En Charly absoluto, Rep recrea y, a la vez crea, pasajes de la vida del músico desde que era un chico llamado Carlitos que quizá no sospechaba que llegaría a ser Charly y que en Argentina bastaría con mencionar su sobrenombre para saber de quién estamos hablando. 

Charly absoluto es un libro que desborda empatía del dibujante hacia el músico. Se podrá decir que son millones los que sienten lo mismo y es cierto, pero no todos dibujan como Rep. Además no todos, como sucede con esta dupla, parecen afinados en el mismo tono.

-Ilustrar tiene significados diferentes. No es repetir en imágenes un texto o la historia de la vida de una persona, sino que, generalmente, es mucho más que eso. En este caso, ilustrar es hacer tu propio Charly. ¿Cómo fue esta aventura?

-Es interesante lo que decís sobre ilustrar, porque estoy con esa palabra dando vueltas en mi cabeza desde hace mucho tiempo. Creo que me estoy transformando de un humorista gráfico en un ilustrador. Ahora bien, una cosa es ser ilustrador de textos ajenos y otra cosa es ser ilustrador de textos propios. Y otra cosa es que los textos propios estén apoyados, como en este caso, en una figura, en una vida cierta, en un cancionero cierto y en una popularidad cierta. El ilustrador pertenece o pertenecemos a una especie de dinastía esclava. Es decir que estamos en función de una idea previa que casi siempre es escrita en un concepto determinado y lo que hay que poner es una imagen que facilite la llegada de la gente. Tal vez se trate de algo que debe de haber empezado con el analfabetismo, casi te diría como algo didáctico. Este es un libro lírico basado en un personaje muy placentero para mí y para millones. Pero también es didáctico porque está reunido de una manera cronológica. Y lo que explica, con lo que cuenta y con lo que ilustra tiene que ver con datos de una vida. Si yo pongo en un rinconcito de una imagen una pintada que él hizo en aerosol, tiene que ver con algo que él ha hecho, no es que yo inventé esa “aerosoleada”. Las tapas o los datos de las portadas de sus discos son elementos que están, no los he inventado yo. Y si tiene una remera de tal época es porque en esa época estaba con ese trance de admiración y de influencia de algún determinado artista. Es como decir «Ah, mirá, acá usaba este anteojo, o usaba esta melena, o se cortaba el bigote un poquito más, o era más flaco”, y todo ese tipo de detalles. En eso hay una especie de fidelidad a la realidad y tratar de hacer la foto que no está. Luego hay dibujos que sí son libres. Es ahí donde más sobrevuelo como ilustrador. Y se me ocurren algunas páginas dobles como la del pelo, donde le hago decir “no estoy verde”, en referencia a la canción del disco Tango bar, por ejemplo. Este último que te mencioné es un invento absoluto, y casi te diría, un aporte mío a un mundo que nunca existió. Pero nunca me olvido del ser, de cómo nació, de cómo se desarrolló, de qué cosas culturales consumió, con qué cosas después se peleó o de lo rebelde que ha sido. Esta última es una especie de ilustración que invisiblemente me pide la gente para que sea fiel a su historia personal y para poder tener complicidades con el lector.

-¿Qué te resultó más difícil?

-Lo que más me costó fue la realización de la tapa. Pasé días y días de insomnio y paseos por los bocetos, hasta que me apareció esta que más o menos resume lo que yo quería representar en el libro. Nunca vi una imagen así de él en la que se le caen del tantos Charlys. Entonces, creo que eso es el ilustrador, en este caso, un ilustrador sumiso. Pero también es un ilustrador rebelde o, por lo menos, que aporta de cosas nuevas. Eso me parece que es este libro porque así es Charly. Me parece que el espíritu de Charly es ese, el del tipo que agarra lo clásico, agarra la música de los Beatles, la música que se puede silbar, y que también hace de eso una distorsión o aporta cosas nuevas para un público general, que no es un público de paladar negro. Y ese es cada vez más mi público, un público que no es de paladar negro.

– Me parece que tu Charly se parece a Charly. Hay muchas formas de resolverlo a él. Y lo tuyo no es precisamente lo neto, o la línea austera, sino que tiene esa cosa potente que también tiene él. Charly no es una persona ascética. Vos tenés algunos dibujos de una línea pero en general, Charly tiene muchas cosas. Él es muy barroco en sus actitudes y en su obra. Y tu dibujo también tiene algo de eso.

-Sí, es verdad, hay como una cosa desbordada. Él siempre va sumando y, además, siempre está rodeado. Es muy difícil verlo a Charly solitario. También es muy difícil para mí. Yo creo que los pocos dibujos en donde está solo es en la biblioteca de niño y nada más. Porque hasta cuando está en el baño en la tapa de la revista Libre, para tomar esa foto necesariamente había un fotógrafo. Siempre está observado, siempre está acompañado, siempre le están haciendo imágenes. Es un hombre hecho de imágenes y esas imágenes no se las saca a sí mismo, siempre está rodeado de artistas o artesanos que le están elaborando una imagen, porque eso es un rockstar. Un ídolo tiene que tener imágenes y su vida está llena de imágenes. Por eso yo lo que tengo que hacer es tratar de esquivar las imágenes conocidas e intentar crear algunas nuevas. Para la imagen conocida de cuando se tira a la piscina, no me conformé con hacer un solo dibujo. Traté de hacer varios dibujos para leer de otra manera esa caída. Es verdad lo que decís, yo tiendo a hacer un tipo de imagen barroca, llena de datos, como la de la tapa. La tapa podría haber sido la ilustración de la contratapa. Es más, lo primero que me latía a mí antes del libro era la imagen de él tirándose a la pileta de una manera sintética. El dibujo más sintético está en la contratapa. Y uno de los dibujos más cargados está en la tapa. Y ganó esa tapa, ganó lo cargado porque no hay otra manera de explicar a una persona tan compleja, un talento, una creatividad y una actividad tan compleja como es la de él con sus 50 años de música derramada en el pueblo.

-Me parece que también tiene que ver con que su música evoca toda una serie de imágenes de la Argentina y de otras músicas. Todo está como muy cargado. Y entonces cuando yo me encontré con ese Charly me pareció que era el adecuado. Yo no me imaginaría para él un dibujo muy ascético o de línea muy pura. Porque él es esencialmente barroco aunque su imagen se destaque por la flacura y sea muy longilíneo.

-Se me ocurren dos cosas. Primero dibujé el Quijote y ahora dibujé a Charly. Y para mí es una especie de continuidad, ya que él tiene un cuerpo quijotesco y, sobre todo, Charly tiene una manera quijotesca de vivir. Ambos experimentaron un  estado de locura, pero previamente han sido lúcidos y, finalmente, ambos también terminan lúcidos. Y otra es la etapa que para mí es menos atractiva para dibujar, que es sobre un escenario, en donde a él lo peinan y lo maquillan. En uno de los espectáculos Renata Schussheim lo peina a la manera Jean François Casanova. Lo mete en una limusina, y lo rodea de objetos acéticos y alejados de lo que es su actitud artística. Y ese es un Charly que no prendió, digamos que fue un Charly cinematográfico de una de una sola vez. Siempre fue él mismo el que se dio rienda suelta, el que se rompió los pantalones, se bajó los pantalones, se sacó la camiseta, se pintó el pelo o se sacó los dientes. Ese es el Charly desbordado, el Charly sacado, el Charly que no puede estar adentro de su cuerpo.

-Aunque un dibujante tenga oficio, no siempre da en la tecla. Creo que vos diste en la tecla con ese barroquismo tan grande.

-Yo tengo el don de poder dibujar y añadirle algún dato más para que la gente se interese en este artista que marcó y marca a varias generaciones. La comparación con el Quijote sirve, aunque el Quijote ni siquiera es un rebelde, no tiene una rebeldía adolescente sino una rebeldía sustancial, que no cabe en otros moldes. No es que Charly juega a ser el caprichoso respecto de las normas sociales. Sencillamente no las puede seguir, no entiende el mundo de esa manera, y está peleado con todo el sentido común. Y hoy estamos muy enfermos de sentido común. Y Charly está retirado ya de esa pelea, pero todo el tiempo en que se fue construyendo el sentido común que hoy está totalmente desfasado, él se pasó de revoluciones y hoy el mundo es una locura absoluta dirigida por los miserables. Lamentablemente, Charly hoy no está como para contestar a todo esto que está pasando. «

Charly y la política

-Hiciste un libro referido a Charly sobre todo a través de líneas y colores, ¿Cómo describirías verbalmente, por ejemplo, su actitud frente a la política?

-Me parece que él siempre está corrido de ahí, siempre tiene una especie de desconfianza, burla o chiste respecto de la política y los políticos. He escuchado de él anécdotas súper incorrectas, incluso sobre Derechos Humanos, tan de sentido común que te tientan de hacer un chiste en contra.

-¿Y a que lo atribuís? Porque también ha escrito «Canción de Alicia en el país» cuando aún estábamos en dictadura.

-A que Charly es un humorista y como humorista, le quita solemnidad a todo. El otro aspecto de Charly está en sus actos y en sus letras, no tanto en su música como en sus letras. Pero así y todo, creo que ha adherido a Alfonsín y a Angeloz. Lo que me parece es que al principio estaba bastante comprometido con la democracia naciente, pero de manera un tanto tibia. Luego tuvo otros acercamientos políticos.

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