El equipo llegaba como candidata a los Juegos Panamericanos, pero Carlos Borrello borró a las figuras críticas.

La durísima carta abierta que publicó el lunes la capitana Estefanía Banini, que fue acompañada casi al unísono por textos muy similares de las también apartadas Ruth Bravo y Belén Potassa, y de Florencia Bonsegundo (quien rechazó su citación en solidaridad), expuso no sólo las enormes diferencias que existen entre las referentes del plantel y el cuerpo técnico, sino que volvió a poner sobre la mesa el debate sobre los recursos que reciben las jugadoras, aun cuando la actual cúpula de la AFA se autoproclama como «la conducción de la igualdad de género».
Así como Lionel Scaloni llegó al banco de suplentes de la Selección masculina casi por descarte, el arribo de Borrello también fue la salida fácil que encontró la dirigencia en medio de una crisis.
Cuando Claudio Tapia asumió la presidencia de AFA, en marzo de 2017, el combinado nacional de mujeres llevaba dos años sin actividad, no tenía ni siquiera DT y hasta había desaparecido del Ranking FIFA. Chiqui decidió desplazar de la Comisión de Fútbol Femenino a Salvador Stumbo, que llevaba 20 años en el cargo, y designó a Ricardo Pinela. Fue el presidente de UAI Urquiza (que en enero de este año renunció a su cargo en AFA) quien decidió el regreso de Borrello, que en ese entonces era el entrenador de su club, al que había llegado en 2012 luego de nueve años en la Selección.
Desde que asumió su segundo ciclo, el DT miró de costado los reclamos de las jugadoras. En septiembre de 2017, cuando comenzaron una huelga en reclamo del pago de un viático de $ 150, un vestuario propio y una cancha de césped natural para entrenar, no se expresó al respecto. Ni siquiera habló cuando dos históricas del plantel como Florencia Quiñones y Elisabeth Mining decidieron renunciar. Tampoco opinó el técnico luego del histórico «Topo Gigio» que hizo el plantel en la Copa América de Chile del año pasado, en reclamo de ser escuchadas: una de las que encabezó aquella protesta, la arquera Laurina Oliveros, perdió muchísima consideración para el entrenador y no fue convocada al Mundial.
Tras el conflicto de esta semana, Borrello decidió suspender todas las entrevistas que tenía pautadas y el viernes dio su versión: «Están enojadas las chicas, qué va a hacer. Yo estoy para tomar decisiones. Mi proyecto es para el próximo Mundial y quiero probar jugadoras, no voy a descubrir a Ruth Bravo o a Banini». Su respuesta no convenció: las desafectadas fueron las que llevaron la voz cantante en una reunión interna del plantel en el Mundial y en la que las futbolistas coincidieron en que el actual DT no es el hombre indicado para conseguir el salto que, quedó claro, el equipo está listo para dar.
Mientras tanto, desde la AFA reina el silencio. Aunque, a veces, no hace falta decir demasiado: el miércoles, Tapia visitó la práctica del equipo en Ezeiza y charló con Borrello. Un rato después, la foto del diálogo entre ambos apareció en la cuenta oficial de Twitter de la Selección.
El politólogo Sebastián Etchemendy polemiza con las visiones pesimistas de otros intelectuales. Sostiene que el…
Los operadores del presidente y el jefe de gobierno cerraron un acuerdo para avanzar con…
Diversos sectores opositores acercan posiciones para rechazar ciertos puntos sensibles: el nuevo régimen de licencias…
El conflicto por los bajos salarios amenaza con expandirse en todas las fuerzas federales.
Mientras el gobierno celebra la emergencia de una legislación laboral "más moderna”, la suba de…
El respaldo del sector privado al avance de la primera reforma estructural no estuvo exento…
En lo que va del año, Donald Trump suma una oleada de derrotas electorales, algunas…
La ley consagra un modelo imposible de encarnar para cualquier ser finito: el de una…
El lunes la Central reunirá de urgencia al Consejo Directivo y podría anunciar un paro…
Milei puede decirle “señor chatarrín” al supuestamente todo poderoso Paolo Rocca porque tiene el respaldo…
La preocupación une a los querellantes y hasta la tomó la Cámara Federal. Cómo está…
Las perspectivas negativas de los conservadores responden a varios factores, entre ellos la política migratoria.