Una mujer deja de ser un individuo para convertirse en obra: su cuerpo será tatuado íntegramente con la novela de su amante. El dramaturgo tucumano publica la novela “Qué difícil es decir te quiero”, un artefacto híbrido que desdibuja los límites entre teatro, prosa y carne.

Lejos de encorsetarse en un género único, Qué difícil es decir te quiero se despliega como un artefacto híbrido, deliberadamente sofisticado, donde la experimentación formal empuja los límites de la representación artística. La historia imaginada por Rosenzvaig se articula en torno a Lorena, una mujer magnética que funciona como centro gravitacional y lienzo vivo de un extraño proyecto literario: dejarse tatuar íntegramente la novela de su amante, Samy, un escritor que se propone utilizar el cuerpo de Lorena como un territorio para inmortalizar su obra.
La ejecución de la delicada tarea de transcribir el texto es delegada en un enigmático tatuador chino. A medida que su piel es consumida por la tinta, Lorena deja de ser un individuo para transformarse en obra, una mujer-libro objeto de veneración estética destinado a ser exhibido. Un gesto que representa una entrega absoluta y encarna la pérdida de la propia identidad.
La presencia de Manuel Pedrel, actor encargado de encarnar al propio Samy en la representación teatral de esta misma historia de amor, es la pieza que completa un triángulo a la vez amoroso y profesional cargado de tensión. Porque Samy y Manuel compiten no solo por el afecto de Lorena, sino por el reconocimiento público en torno al hecho artístico que los une. Una disputa que es emotiva e intelectual al mismo tiempo, pero signada por la banalidad y una búsqueda desesperada del éxito mediático.
La narrativa de Rosenzvaig se fragmenta en un caleidoscopio de voces —incluyendo las interpretaciones de la platea y los diálogos de la pieza teatral— que cuestiona la veracidad de los lazos afectivos y exponen la mezquindad de quienes pretenden sacrificar lo sensible en el altar de la creación artística.
Marcos Rosenzvaig es un creador polifacético nacido en Tucumán, con una reconocida trayectoria en la actuación, la dirección teatral, el ensayo y la narrativa. Con una formación académica que incluye un doctorado en Filología en Málaga, Rosenzvaig ha construido una obra vasta que incluye, entre otras, las novelas como Perder la cabeza o Madres Fuck You!. Su poética está profundamente atravesada por la estética de la muerte y el lenguaje teatral, elementos que utiliza para reflexionar sobre la condición humana desde los márgenes de lo convencional.
Qué difícil es decir te quiero funciona como una reflexión mordaz y necesaria sobre el narcisismo intelectual y la fragilidad del amor en tiempos de espectacularización. A través del modo en que funde de manera orgánica la narrativa con el dispositivo teatral, el autor logra una pieza que es, al mismo tiempo, un homenaje lírico y un retrato descarnado de las pasiones desbordadas. De esta forma, Rosenzvaig propone una experiencia literaria desafiante que indaga en el vínvulo entre las palabras, el arte, los vínculos y la identidad.
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