Cumple 50 años el disco que incluye himnos como “Brown Sugar”, “Wild Horses” y “Dead Flowers”, entre otros. El álbum, impregnado de múltiples referencias sexuales y a las drogas, marcó el debut de la mítica lengua que se transformó en un ícono global.

Además, Sticky Fingers provocó a la audiencia desde su portada. Un jean negro, ajustado y sugerente, muestra una cremallera masculina que es objeto de disputa entre dos tipos que aseguran haber posado para Andy Warhol en The Factory, el estudio de arte fundado por el artista plástico en Nueva York. Considerada obscena por la dictadura de Francisco Franco en España, la entrepierna fue reemplazada y el álbum fue editado con la imagen de una lata de conservas de la cual emergen los dedos de una mano.
Lo que es igual en todos los casos es el contenido, salvo porque en la edición española incluyeron una versión en vivo de “Let It Rock” en reemplazo de la censurada “Sister Morphine”. Grabado en distintos continentes (Alabama y Londres) y en momentos muy diferentes (entre 1968 y 1971), Sticky Fingers sale de la lógica de ser un disco realizado durante una cantidad de tiempo específico en un estudio determinado. «Es un álbum bastante maduro para su estilo, en el que empieza a notarse la experiencia», dijo alguna vez Keith Richards sobre la obra.
Desde el inconfundible y demoledor riff inicial en “Brown Sugar”, un himno Stone por excelencia, el disco transita por el rock and roll, el blues, el country y por una serie de baladas entre las que se destaca un clásico como “Wild Horses”, que, en palabras del propio Richards, «debe ser una de las mejores composiciones entre Mick y yo».
Número 1 en el Reino Unido, Estados Unidos, Australia, Canadá, Alemania Federal, Países Bajos, España y Noruega, Sticky Fingers motivó a que en 2015 los Stones hicieran por primera vez un álbum entero en vivo. Fue en el Fonda Theatre de California, cuyo material vio la luz dos años después y que es un deleite para los fans y coleccionistas de material de la banda.
Concebido durante el período más trágico de la historia de la banda, signado por la muerte de Brian Jones y por el asesinato de Meredith Hunter durante un show en diciembre de 1969 (conocido como la tragedia de Altamont), Sticky Fingers constituye una pieza musical de escucha obligatoria para quien quiera entrar al mundo de los Rolling Stones por la puerta grande.
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