Símbolo de la defensa de los Derechos Humanos y de las banderas de Memoria, Verdad y Justicia, Taty Almeida murió a los 95 años. Su eterna presencia en cada lucha y su vínculo con el gremio de prensa.

Taty estaba presente en cada lucha. No importa cuando leas esto. Estaba en la pelea universitaria, en la marcha del Orgullo LGBT o para pedir por la libertad de Milagro Sala. También para rechazar la visita al país de Jair Bolsonaro o para encabezar una reunión junto a la CGT, las CTA, organizaciones sociales, de DDHH, estudiantiles, feministas y de la iglesia con el objetivo de frenar la Ley Bases.
🌈 Taty Almeida presente en la edición 34ª de la Marcha del Orgullo LGBT: «Arriba los pañuelos».
— Tiempo Argentino (@tiempoarg) November 1, 2025
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El 24 de marzo pasado, Taty fue la última persona en leer el documento en la marcha en unidad a 50 años del golpe cívico-militar. De algún modo, reconforta que haya podido vivir esa fecha tan especial en la que Estela de Carlotto también tuvo un rol activo. «Pasaron 50 años y seguimos luchando por Memoria, Verdad y Justicia”, dijo la referenta de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora.
Las luchas del gremio de prensa fueron parte del territorio de Taty. No solo por su empatía con cada pelea, sino también por su historia: Alejandro, uno de sus tres hijos, era trabajador de la agencia Télam cuando fue secuestrado por la Triple A en 1975, a menos de un año del comienzo de la feroz dictadura.
A Tiempo Argentino lo acompañó en la etapa patronal y lo adoptó cuando nos convertimos en cooperativa. Pasó por la redacción durante el conflicto y también participó en la campaña promocional para la vuelta del diario en abril de 2016. El vínculo fue cada vez más estrecho. “Si callan a uno, callan a todos”, dijo en otro video en el que, con su habitual solidaridad, prestó su voz para reclamar en el primer aniversario del ataque de una patota a nuestro medio autogestivo.
Taty también estuvo en los festejos. Se acercó a brindar cuando cumplimos un año como cooperativa, fue nombrada socia honoraria de Tiempo en nuestro quinto aniversario, participó en el documental que contó nuestra historia e incluso se disculpó por no haber podido ir el día del estreno. Unos días más tarde, estuvo en la primera fila en la proyección en el Centro Cultural de la Cooperación.
“Quedamos muy pocas Madres y Abuelas, pero estamos tranquilas porque ustedes son el recambio”, dice en “De la existencia a la resistencia”, nuestro documental. También recuerda una frase que conecta con otra del Indio Solari: “La única lucha que se pierda es la que se abandona”.
La resistencia de Télam en 2018 y en esta etapa de gobierno libertario también fue otra escena en la que aparece Taty en distintos momentos. “Yo soy Taty Almeida, madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora, pero mi nombre, el de mi DNI, es Lidia Stella Mercedes Miy Uranga”, se autodefinió en una entrevista en Haroldo, la revista del Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti.
A Taty le faltaban unos días para cumplir 96. Su legado, de cualquier forma, ya estaba definido hace varios años. El mandato es nada menos que continuar defendiendo la Memoria, Verdad y Justicia. “Cuando estén un poco caídos, tienen que decir bien fuerte. “Si las madres pudieron, ¿por qué no, nosotros?”, solía decir.
Y ahora estamos caídos. ¿Pero sabés qué, Taty? Tenías razón: no te vamos a despedir, porque siempre estarás presente.
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