Columna de opinión de Julián Hofele, abogado laboralista y docente de Derecho del trabajo en la Facultad de Derecho de la UBA.
Quien haya pasado por la zona de Plaza Italia durante los dos días de la Expo Empleo Joven, organizada por Buenos Aires Joven en el marco del Programa Proyectate, no habrá podido evitar que su mirada se cruzara con una gran cantidad de jóvenes ataviados para lo que, suponían, sería una gran posibilidad para ingresar al mundo laboral o, si ya formaban parte del mismo, conseguir un trabajo que les permitiera vivir mejor. La posibilidad de contactarse con empresas que valoraran sus saberes y habilidades generaba muchas expectativas.
Pero, lamentablemente, estas expectativas en pocos casos se vieron colmadas. Lo que se presentaba como una relación que produciría beneficios mutuos demostró rápidamente estar orientado hacia un solo lado. La desilusión se reflejó en el Facebook de BA Joven, donde cientos de jóvenes dejaron comentarios que daban cuenta de un tipo de demanda laboral dirigida básicamente a empleos que requieren una capacitación mínima, contratos temporales o precarios. ¿Por qué la ciudad no releva ni publica los resultados del sistema de oferta laboral del programa Proyectate? ¿Esos resultados, se condicen con la altísima expectativa generada?
El claro fracaso de la iniciativa nos lleva a formularnos algunas preguntas en relación a sus premisas básicas: ¿qué sentido tiene que el Gobierno de la Ciudad promueva una Expo que cumple el mismo rol que algunas redes de contacto como LinkedIn? En la Expo Empleo Joven, las empresas tuvieron la posibilidad de ahorrarse el tiempo y el dinero que lleva una búsqueda laboral. Lo que no está tan claro es el beneficio para el postulante, que en la mayoría de los casos se fue con las manos vacías después de peregrinar horas y horas llenando formularios.
La plataforma virtual de la iniciativa instaba a los jóvenes a llenar un formulario bastante engorroso como condición obligatoria para inscribirse y poder participar de la Expo y prometía Al registrarte te acreditás en forma gratuita a la Expo Empleo Joven 2017. Además comenzás a formar parte de la base de reclutamiento de las empresas participantes para cubrir futuras búsquedas laborales. Pero la página de Facebook de Buenos Aires Joven invitaba a los postulantes a acercarse a la Rural aunque no estuvieran inscriptos. Extrañamente, la información recabada en esos formularios no fue utilizada para contactar a los interesados con las empresas deseadas; en realidad, no era más que un requisito para asistir a los talleres. La experiencia de Expos anteriores nos muestra que, además, la información extraída de esos formularios sirve para que el Gobierno de la Ciudad (y muchas veces el mismo Cambiemos) envíe publicidades por mail. O, peor aún, para recibir ofertas laborales que no se corresponden con el perfil ingresado por el postulante. Una mínima relación entre ambos hechos nos permite suponer que el Gobierno de la Cuidad le vende (o le regala) a las empresas las bases de datos para permitirles ahorrar en sus búsquedas laborales.
El problema de conseguir un empleo es, fundamentalmente, un problema de oferta laboral. No se trata de que, como suele decirse, los jóvenes no estén capacitados para cubrir esas demandas. En todo caso, podríamos pensar que existe una formación laboral inadecuada para desarrollar esas labores. Pero si a los jóvenes, en el contexto de una economía menguante, les cuesta mucho conseguir un trabajo, también el probable empleador enfrenta el problema del alto costo de encontrar el perfil que necesitan. Sensible, el Gobierno de la Ciudad organiza una Expo que, en forma gratuita, pone a disposición de las grandes empresas una masa ingente de jóvenes profesionales, que, en caso de recibir el llamado esperado, no accederán a una entrevista sino a un assessment center, una modalidad de reclutamiento grupal donde los responsables de recursos humanos de las empresas eligen candidatos más en base a su comportamiento que a su formación.
Por último querría mencionar una llamativa ausencia en el evento: la de las Pymes, que emplean mucha más gente que las grandes empresas. ¿Es que, agobiadas por la crisis, estas empresas no buscan postulantes? ¿O es que la Expo apunta a favorecer los intereses de las grandes en detrimento de pequeñas y medianas empresas?
La sumatoria de factores determinó que la Expo Empleo Joven resultase lo que tantas cosas bajo la actual administración: una bella promesa que no se cumple, el planteo de un objetivo grandilocuente que luego es llenado por el vacío, por la ineficiencia, por el desánimo o el cinismo.
*Abogado laboralista y docente de Derecho del trabajo en la Facultad de Derecho de la UBA.
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