A más de 20 años de su último disco, la banda británica liderada por Jarvis Cocker lanza un álbum nostálgico, irónico y emotivo sin perder frescura.

La clave está en la forma en que la banda elige mirar hacia atrás. Ya en We Love Life, Pulp había entendido que, tras el apogeo del Britpop, el camino a seguir era el de la introspección y el tempo pausado. More no solo retoma esa senda, sino que la profundiza, abordando con honestidad el paso del tiempo y la diferencia entre envejecer y madurar. No es un tema nuevo para Cocker: ya lo había tocado en Help the Aged de This Is Hardcore cuando tenía apenas 33 años. Sin embargo, los años han añadido al discurso una dosis de humor, ternura y patetismo que lo enriquecen.
Musicalmente, el álbum bebe de influencias que evocan el otoño de la vida: el dramatismo de Scott Walker (productor de We Love Life), el hedonismo decadente de Serge Gainsbourg y hasta la melancolía elegante de Frank Sinatra. Aun así, la energía no se pierde: los temas fueron probados en vivo durante la electrizante gira de reunión 2023-2024 y grabados en solo tres semanas, lo que evita cualquier exceso de solemnidad.
Donde This Is Hardcore y We Love Life buscaban cortar lazos con el Britpop, More construye un puente entre aquel pasado glorioso y su presente introspectivo. La apertura con Spike Island, titulada en honor a un histórico recital de los Stone Roses en 1990, arranca con un estallido de nostalgia, aunque matizado por la habitual autoconciencia de Cocker: “Nací para actuar, es un llamado / Existo para hacer esto, gritar y señalar”.
Pero es en las canciones sobre las crisis de la mediana edad donde Pulp encuentra su punto más alto. En Grown Ups, Cocker retrata lo extraño de ser finalmente adultos: personas que se preocupan por las arrugas en vez del acné, que se mudan cerca de autopistas para poder ir al trabajo. “Tina”, en cambio, rescata la vena narrativa y fantasiosa de His ‘n’ Hers, pero con una ternura inédita en su enfoque.
El filo irónico sigue intacto -especialmente en el cierre A Sunset– pero lo que destaca es una calidez emocional que no se veía desde Different Class. En Farmers Market, el enamoramiento súbito se presenta como una posibilidad todavía más mágica en la adultez, mientras que Background Noise retrata con crudeza la banalidad del amor que se apaga.
Hay momentos de urgencia pura, como el provocador My Sex y el clímax bailable Got to Have Love, donde Cocker llama a su audiencia a “despertar y enfrentar las consecuencias”. Pese a los años, ni él ni el resto del grupo suenan agotados, al contrario: hay una vitalidad que estaba ausente en sus últimos trabajos.
-Noticias Argentinas
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