El reclamo llevó un proceso de 12 años de gestiones. La comunidad kolla de El Angosto de El Moreno recupera a un ancestro protector extraído en 1905 por una expedición militar.

El histórico retorno territorial y ceremonial, marca un hito sin precedentes: es la primera restitución de restos arqueológicos humanos que recibe la provincia de Jujuy en toda su historia. El proceso de devolución fue impulsado desde 2014 por la Comunidad Aborigen El Angosto de El Moreno —perteneciente al pueblo Kolla, en el departamento de Tumbaya— y aprobado formalmente por las autoridades de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA), institución de la cual depende el Museo Etnográfico “Juan B. Ambrosetti”.
Durante más de un siglo, el cuerpo del niño y su ajuar ceremonial —compuesto por prendas de vestir tejidas en miniatura, peines de espinas y estatuillas de oro y plata— permanecieron en Buenos Aires bajo lógicas de conservación científica que hoy entran en debate. Las investigaciones demuestran que el menor formó parte de una ceremonia de Capacocha (o Qhapaq Hucha), un rito político-religioso de alta complejidad del Imperio Incaico utilizado para consolidar alianzas territoriales y ofrendar a los Apus (las montañas sagradas). El hallazgo original se produjo en una estructura arqueológica a 5.896 metros sobre el nivel del mar, en la cumbre del Nevado de Chañi.
La restitución se fundamenta en la Ley Nacional Nº 25.517, una normativa que exige que los restos de integrantes de pueblos originarios que formen parte de museos o colecciones deban ser puestos a disposición de las comunidades que los reclamen. Para los habitantes de la puna y las Salinas Grandes, este logro no representa la manipulación de una «pieza arqueológica de vitrina», sino un acto de estricta justicia: la devolución espiritual de un ancestro protector que sufrió la profanación de su rol sagrado dentro del territorio.
Se trata de la segunda restitución en la historia del Museo Etnográfico, consolidando un camino de reparación institucional dentro del ámbito universitario.
El caso de Jujuy reabre inevitablemente un fuerte contraste político y cultural con la vecina provincia de Salta. Allí, el debate por la exhibición comercial y turística de los Niños del Llullaillaco en el Museo de Arqueología de Alta Montaña (MAAM) sigue completamente trabado, con reclamos de comunidades originarias que continúan sin respuestas firmes por parte del Estado provincial.
En un contexto nacional atravesado por discursos que intentan invisibilizar o negar los derechos preexistentes de las comunidades indígenas, el regreso del Niño del Chañi a su suelo andino se erige como una potente declaración de soberanía cultural, memoria colectiva y reparación histórica.
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