¿Trump cambia a Zelenski por Maduro?

Por: Lido Egisto Iacomini

El plan de Donald Trump podría significar un truque geopolítico para la doctrina Monroe recargada.

La guerra geopolítica actual, que algunos llaman híbrida, se desarrolla en múltiples dimensiones. Comunicacional, diplomática, económica, política pero también bélica. Generalmente éstas se entrelazan y todas pueden pasar, en determinadas condiciones, a un primer plano. Sin dudas cuando la guerra híbrida pasa a lo bélico está en un peligroso e indiscutible primer plano.

Por ahora es una batalla comunicacional, donde EEUU anuncia un acuerdo de 28 puntos, aún no firmado por Rusia. Lo que se pone sobre la mesa seguramente es lo que Trump estaría dispuesto a “conceder” en este acuerdo sobre la finalización de una guerra que ya tiene perdida.

El ejército de Ucrania está seriamente diezmado, sin hombres y sin armamentos, al borde del colapso, arrinconado ante la ofensiva rusa en el Donbass.

En los últimos meses Trump ha avanzado militarizando el Mar Caribe, mientras desarrolló una ofensiva política sobre diversos países de  Latinoamérica, considerados desde Monroe, su patio trasero.

Hoy es un punto vital en la estrategia de retroceso de EEUU que lleva adelante el gigantón del jopo republicano.

Decidido a liberarse de una guerra perdida como la de Ucrania y endosársela a Europa, Trump retoma el objetivo de escindir a Rusia de China (considerada sin eufemismos su enemigo principal) y especula usar las buenas relaciones que ha cultivado con Vladimir Putin para hacer un trueque de testas presidenciales, la del ucraniano por la del venezolano.

Seguramente con la ira de Europa que, aún a costa de su creciente crisis económica, acaba de aprobar una partida de 20.000 millones de dólares para sostener la perdida guerra de Volodimir Zelenski contra Rusia, gigantesca suma comparada con los 105 miserables millones aprobados por EEUU para los misiles Patriot, vitales para la desesperada y desesperante defensa de Ucrania.

EEUU desalentó históricamente la relación de Rusia con Europa, temerosa de que podía significar potenciar a sus aliados y hacerle la competencia. Para Rusia las relaciones con Europa fueron su sueño dorado incumplido.

Sueños vanos, como los de Yeltsin al emprender la reconstrucción capitalista tras la caída del Muro de Berlín pero ya también ilusorio para los jerarcas de la URSS posteriores a la muerte de Stalin, al proponer Nikita Jruschev, allá por 1953, la política de la coexistencia pacífica, a pesar de la creación de la OTAN en 1949, a impulsos de EEUU y Canadá , principal portaestandarte de la Guerra  Fría. La URSS y su heredera Rusia también fueron rechazadas, Gorbachov mediante, cuando pretendieron el ingreso a la Unión Europea y al Mercado Común. El cuco de aquella época era el comunismo. Hoy el demonio es Putin elevado a la categoría de dictador expansionista. Pero sin embargo, al Gulf Stream se lo reventó desde Occidente.

En ese marco, en la guerra comunicacional, circuló a través de algunos medios que Trump firmaría un acuerdo de 28 puntos con Putin,  contemplando el reconocimiento de la pertenencia del Donbass a Rusia.  Y al ruso como su lengua oficial.

Perdido por perdido no es mal negocio para EEUU, en el marco de la retirada estratégica que impone la decadencia norteamericana. La retirada de Maduro significa dar un paso de avance de alto valor político sacándose de encima al fantasma de Hugo Chávez. Completaría su avance en el Conosur, el triunfo de una derecha recargada en Chile sumada a la ya conseguida en Bolivia. A pesar de su derrota en Ecuador ya sueña con inundar Latinoamérica de sus famosas bases militares.

Desarmada por vetusta e inmanejable la OEA, inundada de brasileños, colombianos y mexicanos, torpedeado el G20 en Sudáfrica y hundido el Mercosur gracias a la colaboración del Milei, su servil lacayo, Donald Trump tendría su desquite del fracaso con el Alca.

Con firma o no del acuerdo de 28 puntos entre Trump y Putín puede que esté en marcha una reconfiguración estratégica de incalculables alcances.

Ver comentarios

  • Sin embargo: Rusia no ha recibido los tales 28 puntos de manera oficial, en cambio mandaron armamento y equipos a Venezuela para defenderse, asì mismo calurosas salutaciones por el cumpleaños de Nicolás Maduro... serían tremendos traidores si este trueque fuera realidad... no lo creo

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